Blog de Cine

Yo vengo aquí a hablar del libro: Greystoke: La Leyenda de Tarzán de los Monos (Tarzan of the Apes)

El objetivo de estas líneas es comparar, de forma muy resumida, las películas con los libros en los que se basan. El cine ha bebido de la literatura desde siempre y puede resultar interesante ver cuáles son las similitudes y diferencias entre las dos representaciones de una misma obra: veremos finales que se cambian, cómo algunos personajes desaparecen, aparecen o se retocan, los giros en la trama para que teóricamente ésta resulte más interesante en pantalla, qué se corta, qué se alarga y qué se añade, etc. Para ello tendremos a veces que contar detalles que es mejor no desvelar a aquellos que no han visto la película o leído el libro pero bueno, ya estáis avisados…

Al igual que otros personajes que hoy todos conocemos como El Zorro, Flash Gordon o Conan el Bárbaro, Tarzán debutó en el relativamente humilde mundo de las revistas pulp. Edgar Rice Burroughs, tras haber fracasado en ocupaciones tan dispares como vaquero, policía, buscador de oro y vendedor de sacapuntas, debió ver el cielo cuando en 1912 la revista The All-Story no sólo aceptó su historia sino que, ante la demanda de los lectores, le pidió más a cambio de una contraprestación nada despreciable.

Tarzán de los Monos se convirtió así en un icono convenientemente explotado hasta el día de hoy en cine, series de televisión, cómics, libros e incluso música. Hay más de ochenta películas sobre Tarzán incluyendo una adaptación en dibujos animados de Disney en 1999. La película que hoy compararemos con el original en papel es “Greystoke: la leyenda de Tarzán de los Monos”, dirigida en 1984 por Hugh Hudson y protagonizada por un entonces desconocido Christopher Lambert.

Aunque generalmente la versión de Hudson está considerada como bastante fiel al original, hay importantes diferencias con respecto al libro. La más general y destacable es que mientras Burroughs se centra en la vida de Tarzán en la jungla africana y tan sólo dedica tres de los veintiocho capítulos a su vida en la civilización, la película da mucha más importancia a este segundo aspecto, ocupando aproximadamente la mitad de su metraje. El director de cine incluso destruye uno de los principales atractivos del libro que es el romance entre Tarzán y Jane en la selva africana y lo sustituye por un insípido  y aburrido cortejo en un castillo escocés. Desde mi punto de vista esto es un error ya que no nos permite ser testigos de escenas impagables como aquella en la que un (supuestamente salvaje) Tarzán seduce a Jane en mitad de la jungla “ejecutando una reverencia digna de cualquier cortesano” y ofreciéndole su cuchillo de monte “por la empuñadura”, nada menos. La forma de conocerse también pierde todo el glamour. Mientras que en el libro, Tarzán conoce a Jane cuando ésta, acompañada de su ama, dos eruditos (uno de ellos su padre), un profesor y su admirador William Cecil Clayton, es abandonada en la costa africana por una tripulación amotinada, en la película Jane no pisa África hasta los últimos cinco minutos.

Por otra parte, Hudson intenta no meterse en terreno pantanoso en lo que respecta a ciertos temas delicados como son el tratamiento de los animales y la descripción de los nativos africanos. Así, y a diferencia de versiones anteriores como la de Van Dyke de 1932, nunca muestra a un Tarzán matando a diestro y siniestro leones y nativos. Burroughs sí lo hace, y en su obra podemos ver cómo Tarzán ahorca a Sabor, la leona, y a varios negros de un poblado vecino simplemente para “practicar” el arte del lazo. Eso sí , el escritor puntualiza que aunque Tarzán “disfrutara matando y que matase con una alegre carcajada en sus labios no significaba que tuviese una crueldad innata”. Por otra parte, el director de cine no se limita a correr un velo en lo que respecta a estas situaciones, sino que va mas allá e incorpora una nueva escena a la historia, en la que un Tarzán indignado libera a un antropoide enjaulado y expuesto en el Museo Británico que muere emotivamente en sus brazos tras recibir los disparos de la insensible policía victoriana.

En lo que respecta a los nativos africanos, pese a contar con un papel bastante prominente en el libro, como caníbales supersticiosos e ignorantes que organizan “orgías demenciales” y proporcionan armas y ropa a nuestro héroe, tomándole por un dios, casi no aparecen en la película. Hudson también suprime las escenas en las que el capitán de la armada francesa, Philippe D’Arnot, es torturado por los nativos, hasta casi morir, para ser devorado después. Tampoco vemos a Esmeralda, la sirviente negra de Jane Porter: un estereotipo andante, cuya relación con su joven protegida es muy parecida a la que posteriormente Mitchell describirá entre Escarlata O’Hara y Mammy en Lo que el Viento se Llevó.

Siguiendo con los personajes, Hudson suprime al padre de Jane, el paródico profesor Porter, y a su colega Philander, que aportaban el toque de humor absurdo en la novela de Burroughs, con sus conversaciones imposibles y su tendencia a perderse en la jungla. Para compensar, incorpora a la historia al abuelo escocés de Tarzán, el Conde Greystoke, que se encariñará con su nieto haciéndole la vida más soportable en el castillo familiar. En cambio, el capitán francés D’Arnot mantiene en la película el mismo papel protagonista, como amigo y mentor de Tarzán, que Burroughs le da en su libro. No obstante, Hudson lo describe como miembro de una expedición en busca de especímenes para el Museo Británico, cuando en el libro es el capitán de un buque de la armada francesa, que acude al rescate de Jane y el resto de personajes que hemos descrito con anterioridad, tras ser abandonados por la tripulación amotinada del Arrow.

En lo que respecta a los rivales de Tarzán por el amor de Jane, la película funde en una única figura a los dos pretendientes que Burroughs describe en su novela: al villano Robert Canler que chantajea a Jane para obtener su mano, y al noble británico, y primo de Tarzán, William C. Clayton. Mientras que en la película, Jane rechaza a su pretendiente  y se compromete con Tarzán de una forma ordenada y previsible, la obra original de Burroughs enlaza acontecimientos de forma precipitada, sin dar un respiro al lector. En unas pocas páginas, Tarzán viaja a Estados Unidos, salva a Jane de un incendio, rompe el compromiso forzado entre Jane y Canler, declara su amor a Jane, y se entera de que es el legítimo lord Greystoke. Jane, a su vez, contagiada por este frenesí, se compromete con Canler para, un minuto más tarde, aceptar la oferta de matrimonio de William C. Clayton,  pese a estar enamorada de Tarzán.

Tras estas páginas en las que la acción se sucede a un ritmo vertiginoso, Burroughs nos ofrece una última pincelada del “noble salvaje”, cuando Tarzán, tras saber que es el legítimo heredero de la casa Greystoke , no desvela su secreto y renuncia al amor, riqueza y posición que le corresponden con las siguientes palabras: “ Mi madre fue una mona y (…) nunca llegué a saber quién fue mi padre”. Hudson pone fin a su película con un final parecido aunque menos emotivo,  con el retorno de Tarzán a la selva en la que nació.

En general, la película muestra una versión mas creíble y bastante más sobria que la ofrecida en la obra original de Burroughs. Con ello, la vertiente aventurera y romántica digna del rey de la selva se ve, a mi parecer, seriamente perjudicada. Quizás por nostalgia de una obra que leí en mi niñez, o porque echo en falta ese sentimiento de evasión que todavía hoy consigo leyendo el libro, en este caso prefiero el original de Burroughs con todos sus defectos.

Curiosidades:

Aparte de describir una especie totalmente nueva de antropoide (el “eslabón perdido”), el texto publicado por The All-Story venía con tigres incorporados. Este detalle fue corregido en versiones posteriores.

Burroughs se trasladó a California en 1919, tras haber comprado un rancho al que llamó “Tarzana” (hoy en día el municipio de Tarzana en California) y en el que vivió hasta su muerte en 1950.

“Greystoke: la leyenda de Tarzán de los Monos”supuso el debut en el cine de la modelo Andie McDowell. Fue doblada por Glenn Close debido a su acento americano sureño. Irónicamente, este acento hubiera sido perfecto para la Jane Porter de Baltimore descrita por Burroughs.

Mercedes Cal González

Etiquetas: , , , , , , , ,

Escribe un comentario