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Yo vengo aquí a hablar del libro: Las amistades peligrosas (Les liaisons dangereuses)

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El objetivo de estas líneas es comparar, de forma muy resumida, las películas con los libros en los que se basan. El cine ha bebido de la literatura desde siempre y puede resultar interesante ver cuáles son las similitudes y diferencias entre las dos representaciones de una misma obra: veremos finales que se cambian, cómo algunos personajes desaparecen, aparecen o cambian, los giros en la trama para que teóricamente ésta resulte más interesante en pantalla, qué se corta, qué se alarga y qué se añade, etc. Para ello tendremos a veces que contar detalles que es mejor no desvelar a aquellos que no han visto la película o leído el libro pero bueno, ya estáis avisados…

Las amistades peligrosas es uno de los primeros ejemplos de novela epistolar tras “Pamela o la virtud recompensada” de Richardson y la “Nueva Heloisa” de Rousseau. La obra de Laclos cuenta sin embargo con una refrescante peculiaridad y es que, a diferencia de las anteriores (en las que sólo vemos cartas de dos personas), nos ofrece todo un abanico de personajes cuyo carácter se nos muestra desde varios puntos de vista gracias a la correspondencia que escriben, reciben y son objeto. De esta forma el autor suple la necesidad de un narrador omnisciente que nos presente a los personajes y situaciones; no le hace falta ya que el lector, combinando las más de 175 cartas que componen la novela, se va adentrando poco a poco en la trama y va conociendo a quienes intervienen en ella. Lógicamente, Stephen Frears tuvo que recurrir a otro método para poder llevar al cine la obra original. El director tuvo que crear situaciones en las que los actores tuvieran la oportunidad de expresar lo mismo que lo narrado en las cartas. Entre las estrategias para conseguirlo, Frears recurrió a  conversaciones, lecturas en voz alta, voz en off, etc. Ello implica que tenemos tan sólo una única perspectiva de los protagonistas y de las situaciones en las que se ven envueltos y no varias como en el caso de la novela. Pero pese a esta pérdida de información, la película nos ofrece una  visión, tanto de los personajes como de los hechos, bastante fiel a la novela.

De hecho , la película es respetuosa con la trama : la señora de Merteuil (Glenn Close), una joven viuda perteneciente a la nobleza, se divierte jugando al peligroso juego de seducir y abandonar al poco tiempo al seducido evitando comprometer su reputación de dama virtuosa. Ella y el vizconde de Valmont (John Malkovitch) planean vengarse del conde de Gercourt, al quien Frears cambia el nombre por el de Bastide. Este personaje, que casi no aparece en la obra, merece el odio de nuestros protagonistas por haber abandonado a la señora de Merteuil por la que, por entonces, era la amante de Valmont. Esta venganza consistirá en corromper a su jovencísima futura esposa Cécile de Volanges (Uma Thurman) de dos formas: intentando favorecer un romance con su profesor de música (el caballero Danceny, al que encarna Keanu Reeves) y haciendo que caiga en las redes del mismo Valmont. Por el camino, nuestros villanos encontrarán tiempo para seducir a una joven casada y temerosa de Dios: la señora de Tourvel (Michelle Pfeiffer) y  provocar  la desgracia del caballero Prévan, uno de los amantes de Merteuil. No obstante, la relación entre Merteuil y Valmont es inestable y ambos acabarán por destruirse mutuamente.

Aunque, como hemos visto, el director de cine es bastante fiel a la obra original e incluso muchas de las frases están cogidas prácticamente verbatim, hay varios detalles que diferencian los dos formatos, dejando aparte las derivadas de tener que adaptar una novela epistolar a la gran pantalla. Por ejemplo, la subtrama que acabamos de mencionar referida al caballero Prévan, no aparece desarrollada en la película. Tenemos que acudir al libro para enterarnos de los detalles de este romance con Prévan , famoso en la alta sociedad por sus orgías con tres amigas casadas y por cómo consiguió salir con vida de los respectivos duelos con sus maridos. Laclos, con este tipo de aventuras que se confían Merteuil y Valmont en su correspondencia, refleja una aristocracia bastante depravada a sólo siete años de la revolución francesa.

Aparte de esta ausencia de tramas paralelas que, en ocasiones, sólo se mencionan de pasada en la película, hay otros detalles menores que diferencian libro y película. No obstante, en mi opinión, estas diferencias no afectan en de forma apreciable al espíritu del original.

Los personajes sin embargo no acaban de encajar. Pienso que aun siendo todos actores y actuaciones de primera fila, el elenco de Valmont (la película de Milos Forman de 1989) se ajusta mucho más al libro de Laclos. Glenn Close está magnífica como marquesa de Merteuil pero quizás es algo mayor para ser descrita como “una joven dama”. El mismo inconveniente lo encontramos en la “pequeña” Cécile de Volanges (Thurman), que aparenta 20 años en lugar de 15.  Por otra parte, John Malkovich como Valmont, transmite una sensación de peligro más que suficiente para alejar a cualquier fémina en varios kilómetros a la redonda en lugar de seducirla  y,  pese a que soy consciente de su atractivo para un sector de la población, no responde en absoluto a mi imagen del joven y apuesto vizconde descrito por Laclos. Keanu Reeves por otra parte, no convence en su papel de joven y apasionado Danceny.

Como siempre, terminamos con el desenlace que, en este caso, es diferente en libro y película. Según palabras del conde de Tilly , contemporáneo de Laclos, la intención del autor era escribir un libro que provocara “algo de revuelo en el mundo incluso después de mi muerte. Pero pese a esta intención revolucionaria, Laclos se ajusta a los cánones de la época y no se arriesga a  dejar que los villanos se vayan de rositas sino que les reserva un castigo ejemplar. Así,  Valmont muere en un duelo con el caballero de Danceny y Merteuil, no sólo recibe los abucheos del público en la ópera (tal y como se ve en la película) sino que además contrae una forma especialmente agresiva de viruela que le desfigura horriblemente el rostro. Por si esto fuera poco, también pierde un litigio sobre sus tierras que, en un principio, tenía todas las posibilidades de ganar debido a su reputación y contactos.

El resto de personajes tampoco se libra. Laclos no perdona la juventud e inexperiencia de los jóvenes amantes que sirven de peones en las intrigas de sus mayores: Cécile de Volanges es condenada a pasar el resto de su vida en un convento mientras que Danceny abandona Francia para ingresar en la orden de los caballeros de Malta. La pobre señora de Tourvel tras haber sucumbido finalmente a la seducción de Valmont , muere de amor cuando el vizconde la abandona. En este último punto  libro y película también ofrecen versiones distintas. Frears nos muestra a un Valmont moribundo que encomienda al Danceny la misión de confesar su amor a la señora de Tourvel que está a  punto de expirar. En cambio en el libro, vemos que esta declaración de amor se hace a través de una carta que Valmont entrega a una amiga de la moribunda  “persuadiéndola de mi arrepentimiento , mis remordimientos  y sobre todo , de mi amor”. Pero la señora de Tourvel nunca recibe esta misiva tal y como podemos ver en la carta número 154 y por tanto , muere sin saber que Valmont realmente la amaba. Esta última carta de amor, junto con otra escrita por madame de Tourvel al vizconde, no están numeradas y aparecen en un apéndice de la novela. Parece que sólo se publicaron en ediciones posteriores a la muerte de Laclos.

En general, la película no ofrece tantos detalles sobre el destino de nuestros protagonistas y termina de forma circular con una escena muy parecida a la del principio : la marquesa de Merteuil quitándose el maquillaje frente a un espejo tras ser rechazada por una sociedad en la que, unas horas antes,  ocupaba un lugar de honor.

Curiosidades:

En el libro hay dos prefacios, uno del editor y otro de Laclos . En el primero , el editor indica que, pese a todos los intentos del autor por hacer creer al lector que lo que se narra es verídico, si ese fuera el caso, debió ocurrir en otros tiempos o en otros lugares ya que  “hoy en día no vemos muchachas con una dote de sesenta mil libras que tomen el velo ni esposas jóvenes y agraciadas que mueran de pesar”.

La señora de Coigny, una conocida de Laclos, le negó la entrada en su casa tras enterarse de que era el autor de una obra tan depravada.

Madonna, llevó uno de los trajes utilizados en el rodaje de Las amistades peligrosas en 1990 para su canción “Vogue” en los  premios MTV.

La escena del duelo entre Valmont y Danceny está rodada en el castillo de Vincennes. Allí murió Enrique V de disentería y Mata Hari fue ejecutada. También fue la prisión del marques de Sade por siete años.

Mercedes Cal González

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