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Yo vengo aquí a hablar del libro: Robin Hood, Príncipe de los Ladrones (The Adventures of Robin Hood)

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robin hood 1956El objetivo de estas líneas es comparar, de forma muy resumida, las películas con los libros en los que se basan. El cine ha bebido de la literatura desde siempre y puede resultar interesante ver cuáles son las similitudes y diferencias entre las dos representaciones de una misma obra: veremos finales que se cambian, cómo algunos personajes desaparecen, aparecen o se retocan, los giros en la trama para que teóricamente ésta resulte más interesante en pantalla, qué se corta, qué se alarga y qué se añade, etc. Para ello tendremos a veces que contar detalles que es mejor no desvelar a aquellos que no han visto la película o leído el libro pero bueno, ya estáis avisados…

En este caso he hecho algo de trampa porque Robin Hood es un mito creado a lo largo de los siglos y que cuenta con muchas fuentes, algunas tan antiguas como la balada de “Robin Hood y el monje” (siglo XV) y otras tan modernas como la película que hoy comentaremos. En este largo camino, la leyenda del famoso ladrón se ha ido adornando con una novia, un fraile picaresco, referencias a las cruzadas y al rey Ricardo Corazón de León y con otros detalles que han  perfilado al héroe hasta el día de hoy. Pero es necesario partir de algún punto para poder comparar versiones y, en este caso, será la recopilación de las “Aventuras de Robin Hood” escrita por Roger Lancelyn Green en el año 1956 y la película “Robin Hood, Príncipe de los Ladrones” de 1991 dirigida por Kevin Reynolds y protagonizada por Kevin Costner.

Robin-Hood-Prince-of-Thieves-1Green se basó en varias obras para escribir sus aventuras, entre ellas el romance medieval “La Pequeña Gesta de Robin Hood” escrita en 1479, varias baladas (en el sentido literario del término) y obras de teatro entre las que se incluye “El Pastor Triste” de Ben Jonson en 1641. Green también utiliza refritos de otros autores bastante más tardíos como Tennyson, Peacock, Scott y Noyes. El resultado es una narración cronológica de las aventuras de Robert de Locksley o Robert Fitzooth, conde de Huntingdon, desde su nacimiento en el bosque de Sherwood hasta su muerte en la abadía de Kirklees en Yorkshire.

Como el propio autor advierte en su prólogo, hay varias circunstancias controvertidas y las fuentes no se ponen de acuerdo, situando a Robin Hood a veces en el reinado de Ricardo I Corazón de León, otras en el de Enrique III, otras en el de alguno de los “Eduardos” (I, II y III) e incluso en el del mismo Enrique VIII. Reynolds en su película, sigue la tradición de fechar las aventuras de nuestro protagonista en el reinado de Ricardo I, posiblemente por el juego que da el contexto histórico y el contraste entre el romance de un rey ausente que, según algunas fuentes, poseía un gran talento para el disfraz, y  su malvado y traicionero hermano menor Juan Sin Tierra (Juan I). No obstante, las baladas más antiguas tan solo mencionan a “Eduardo, nuestro apuesto rey”. Tampoco hay consenso a la hora de fijar la residencia de Robin Hood. Mientras que la película de Reynolds transcurre íntegramente en Nottingham,  algunas baladas mencionan esta localidad pero también Lancashire e incluso lugares en la costa de Inglaterra.

Robin2Pero, además de las diferencias en la localización tanto geográfica como temporal, comprensibles porque de otro modo hubiera sido imposible hilvanar una historia coherente y llevarla al cine, encontramos bastantes disparidades entre la obra escrita y la película. Esta última lógicamente no puede abarcar todas las aventuras atribuidas a Robin y se centra sobre todo en una de ellas: “El Rescate de Will Scathlock” en la que Will (Christian Slater) es capturado y condenado a la horca por Sir Guy de Gisborne tras la traición de un antiguo sirviente de Robin. La película narra este hecho tomándose varias licencias. En primer lugar, no es Robin quien, disfrazado de peregrino, se ofrece a sustituir al verdugo para tener la oportunidad de acercarse al patíbulo y liberar a Will como sucede en el libro, sino que Reynolds la presenta como una acción coordinada y liderada por Robin para liberar a  sus compañeros. Entre ellos se incluye  uno de los hijos de Little John que en el libro ni siquiera existe. No solo este último personaje es inventado. El cine ha manipulado, recortado, ampliado y modificado ampliamente la leyenda y esto se puede ver de forma clara en los personajes y su papel en las aventuras que corre el protagonista.

Por ejemplo, el propio Robin Hood se describe  por Reynolds como un noble que marcha a Palestina en contra de la voluntad de su padre y que a su vuelta, encuentra ciego a su fiel sirviente  y sus tierras confiscadas por el sheriff de Nottingham (encarnado con mucho acierto por Alan Rickman). En cambio, si nos atenemos al libro, vemos cómo Robin nunca salió de Inglaterra y se señala como causa de su caída en desgracia, su lealtad inamovible a Ricardo I. En cuanto a su carácter, según el escritor, era “de temperamento violento” y en una ocasión incluso amenaza a Little John con “cortar una vara y darte una buena paliza para mostrarte que todavía soy capaz de asestar uno o dos golpes decentes”. A quien haya visto la película de Reynolds le costará bastante imaginarse este diálogo con un Kevin Costner que es todo dulzura.La descripción de Marian y la forma de conocer a Robin tampoco coinciden. Frente a la joven experta en el tiro con arco capaz de enfrentarse a su padre y vivir en una cueva en Sherwood con el nombre de Clotilde al más puro estilo de la literatura pastoral, la película nos presenta una Marian que juega a dos bandas para conservar sus tierras hasta que finalmente lo arriesga todo tras enamorarse de Robin.

robin-hood-3Además, la película inventa a varios personajes y distorsiona a algunos hasta el punto de ser irreconocibles. Azeem, que en la versión de Reynolds sirve como excusa para ridiculizar las burdas maneras y nula tecnología del hombre medieval , es totalmente inventado. Tampoco vemos en el libro rastro alguno de la bruja Mortianna que ayuda con sus conjuros al sheriff de Nottingham, ni de la poco atractiva chaperon de Marian. En cambio, la película suprime personajes que tienen un papel bastante prominente en la leyenda como Sir Richard de Legh o el trovador Allin-a-Dale.

Por otra parte, el entrañable Duncan (Walter Sparrow), se convierte en el libro en el detestable traidor Worman que entrega a Will Scarlet al sheriff de Nottingham sin ningún reparo. También descubrimos un nuevo parentesco entre Will y Robin que la película convierte en hermanos (aunque es verdad que, según la balada “Robin Hood y Will Scarlet” , Will es sobrino o primo de Robin pero, a diferencia de lo que ocurre en la película, no tiene ningún resentimiento contra su pariente).

Pese a estas desviaciones, podemos reconocer en la película de Reynolds algunos guiños y referencias a las fuentes escritas en las que se basa. Un ejemplo de ello es la escena en la que Robin Hood parte una flecha por la mitad con un tiro certero. Una hazaña parecida se narra en la aventura de “El Cuerno de Plata y el Caballero Negro” cuando Robin atraviesa con su flecha una vara de sauce por la mitad. En otra ocasión , Robin se disfraza de mendigo, al igual que hace su doble literario en la “Aventura de los Mendigos” . También hay un claro paralelismo entre las escenas de la película en las que se muestra la avaricia del obispo de Hereford y el relato de “Robin Hood y el Obispo”.

En mi opinión, un punto muy positivo de la adaptación de Reynolds es la interpretación, que roza la parodia, de los villanos Guy de Gisborne (Michael Wincott) y el sheriff de Nottingham. También la del fraile Tuck (Michael McShane). Todos ellos ponen el contrapunto de humor  y frescura a una película que lo necesita bastante.

Robin-Hood-5Como era de esperar, el director de cine apuesta por el “final feliz”  y se despide con la boda de Robin y Marian en un otoñal Sherwood con Ricardo I como padrino de la novia. En el libro también podemos encontrar esta escena con alguna que otra diferencia pero, por desgracia, el autor continúa varios años más hasta terminar con un desenlace dramático.  Así, nos enteramos de que  tras la muerte de Ricardo I, Juan Sin Tierra sube al trono y, lejos de olvidar las afrentas de Robin, lo captura para vengarse. Robin logra escapar por una ventana con la ayuda de Little John y, tras una caída que tendrá graves consecuencias, corre varias aventuras hasta que encuentra refugio en la abadía de Kirklee. En ella también se encuentra Marian tras haberse convencido de la muerte de su amado. Sin embargo, la abadesa oculta a Robin este hecho y solo al final y por casualidad, los amantes descubren que están bajo el mismo techo. Nuestro héroe muere en brazos de Marian y Little John a consecuencia de su caída y de la pérdida de sangre provocada intencionadamente por la abadesa  al hacerle una sangría y es enterrado en el lugar en el que cae su última flecha.

En la abadía de  Kirklee hay una tumba que  dicen que pertenece a Robin Hood y en cuya lápida se puede leer el siguiente epitafio:

Bajo esta piedra

yace Robert, conde de Huntingdon,

conocido como Robin Hood.

Ningún otro arquero fue tan hábil.

Inglaterra nunca volverá a ver

a hombres como él y sus compañeros.

 

Curiosidades:

Se cuenta que Little John murió en la localidad de Hathersage en Derbyshire. Parece que sus restos fueron exhumados en 1786 y que correspondían a un hombre de gran altura. Algunas fuentes mencionan que Little John medía mas de dos metros.

Un romance popular cuenta que el rey Juan I estuvo “persiguiendo” a Matilda (o Maud) hija del barón Robert FitzWalter. Este último fue desterrado en 1212 por  planear el asesinato del rey y en 1215 lideró la rebelión de los barones contra Juan I . Cuando huyó a Francia, parece que justificó su oposición en parte porque estaba molesto al ver que el rey estaba empeñado en seducir a toda costa a su hija,  incluso aunque tuviera que matar a su marido. Se cree que esta historia fue incorporada al folklore de Robin Hood convirtiendo a Matilda en la que hoy conocemos como Marian FitzWalter.

En los Anales de Inglaterra, escritos por John Stow en 1580, podemos encontrar una referencia a Robert Hood:

“Reinado de Ricardo I (…) : En esos tiempos abundaban bandidos y ladrones, entre ellos los famosos Robert Hood y Little John (…) que habitaban en los bosques y despojaban a los ricos de sus bienes (…) mas (…) de entre todos ellos [Robin Hood] era el más gentil de los bandidos, el príncipe de los ladrones”.

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