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Crónica desde la 62 Edición del Festival de Cine de San Sebastián (24 de Septiembre de 2014)

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Tras cinco días de buenas películas, el Festival de Cine de San Sebastián afrontó ayer una segunda mitad que, si bien arrancó de manera decepcionante, tenía reservada un recta final repleta de buen cine. Entre su variada oferta, decidimos escoger las obras más estimulantes de cada una de sus secciones. En las siguientes líneas, recogemos nuestras impresiones sobre las cinco primeras películas que hemos tenido la ocasión de disfrutar en nuestra primera edición, recogiendo el testigo que tan amablemente nos ha cedido Javier Rueda.

Edén (Mia Hansen Løve, Sección Oficial), por David Rubio Lucas

Eden (Foto película) 5463

La nueva película de Mia Hansen Løve es tan anodina como larga. Edén cuenta la historia de una generación de jóvenes parisinos que crecieron bajo el influjo de la música house, los primeros D.J y los escarceos con las drogas. Desafortunadamente la directora francesa no profundiza en ninguno de los temas que aborda, lo que provoca un distanciamiento insalvable entre el espectador y la historia. Durante muchos momentos tenemos la sensación de estar viendo la misma secuencia una y otra vez. A esto se añade la pobre interpretación de Félix de Givry en el personaje principal (Paul) y un guión frío y sin chispa del que surgen situaciones dramáticas injustificadas que en muchas ocasiones resultan absurdas. En definitiva una película fallida y absolutamente irrelevante.

Félix et Meira (Maxime Giroux, Sección Oficial), por David Rubio Lucas

Félix et Meira - Felix and Meira (Foto película) 5389

Félix et Meira parte de una premisa interesante: una mujer que vive en la rigidez y opresión de un matrimonio con un judío ortodoxo encuentra su vía de escape al conocer a otro hombre. Sin embargo, el irregular desarrollo de este punto de partida hace que la película no acabe de explotar las situaciones que nos van presentando al confrontar las costumbres y creencias de los judíos ortodoxos, la relación amorosa que surge entre los protagonistas, y cómo se interelacionan los tres personajes que componen este triángulo amoroso. El resultado final es una cinta prescindible que no acaba de profundizar en los temas que aborda.

Chrieg (Simon Jaquemet, sección Nuevos Realizadores), por Carlos Fernández Castro

Chrieg (Foto película) 5256

En la sección nuevos realizadores hemos podido asistir al debut de Simon Jaquemet, primera película verdaderamente estimulante del día. El director suizo propone una peculiar reflexión sobre la educación de la juventud actual y la falta de responsabilidad de los adultos a la hora de afrontar semejante desafío. Chrieg parte de un planteamiento quizás demasiado extenso, pero lo suficientemente efectivo para establecer los cimientos de su posterior desarrollo. El cineasta helvético pone todas las cartas sobre la mesa a partir del momento en que coloca a su protagonista en una suerte de correccional rústico para adolescentes perdidos, que a través de unos métodos poco ortodoxos intenta corregir vicios adquiridos durante demasiado tiempo. Película intensa, pero de huella superficial.

Jauja (Lisandro Alonso, sección Horizontes Latinos), por Carlos Fernández Castro

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Con la noche a punto de adueñarse del cielo de San Sebastián, Lisandro Alonso provocó un buen número de mandíbulas desencajadas en buena parte del público que asistió a la proyección de Jauja, película enmarcada en la sección Horizontes Latinos de esta edición. Y no sólo porque cada uno de sus planos podría ser el punto de partida de los más prometedores cuadros impresionistas del S. XXI, sino porque también revela el apabullante dominio del director argentino en el manejo del espacio físico, una de las claves de esta magnífica rareza. La búsqueda de una tierra de abundancia y felicidad, la consecución de los sueños, resistirse a perder los tesoros más preciados…¿qué hace a un ser humano seguir adelante con su vida? Desde luego que Jauja no resolverá ninguna de vuestras dudas, e incluso añadirá alguna más a vuestro repertorio de reflexiones vitales recurrentes. Una de las películas más impactantes y rompedoras que servidor ha tenido ocasión de disfrutar en mucho tiempo, y una de las más arriesgadas de recomendar.

La Desaparición de Eleanor Rigby (Ned Benson, sección Perlas) por Carlos Fernández Castro

The Disappearance of Eleanor Rigby (Foto película) 6068

Al igual que “Eleanor Rigby“, segundo corte del legendario Revolver de The Beatles, la protagonista de esta película estaba condenada a la melancolía desde el día en que sus padres decidieron su nombre. El emocionante e intenso debut de Ned Benson es una inyección de desasosiego que tan sólo sus numerosas virtudes ayudan a digerir. Gracias a una fotografía que se centra exclusivamente en los personajes (el entorno aparece constantemente difuminado), el espectador es capaz de sentir la prisión física y mental en la que viven Conor y Eleanor, después de haber sido víctimas de una tragedia familiar. Los recitales interpretativos de Jessica Chastain y James Mcavoy, están espléndidamente secundados por la presencia de Isabelle Huppert, William Hurt, o Ciaran Hinds. Sin embargo, es inevitable percibir la ausencia de algunas piezas que convertirían La Desaparición dé Eleanor Rigby en una obra de incalculable valor. Una pena que, incluso después del éxito cosechado en el pasado Festival de Toronto, los hermanos Weinstein decidieran fusionar las dos películas originarias, dedicadas al punto de vista de cada uno de los protagonistas, en un sólo largometraje. No obstante, el híbrido resultante aborda de manera brillante lo difícil que es olvidar un pasado traumático y empezar de nuevo en el marco de una relación de pareja.

David Rubio Lucas y Carlos Fernández Castro

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