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The Fighter (2010)

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Nota: 7

Dirección: David O. Russell

Guión: Scott Silver, Paul Tamasy, Eric Johnson

Reparto: Mark Wahlberg, Christian Bale, Melissa Leo, Amy Adams

Fotografía: Hoyte van Hoytema

EN BREVES PALABRAS (para los impacientes)

Posiblemente el boxeo ha sido hasta el momento, el deporte más cinematográfico de la Historia del Cine. Muchas son las películas han utilizado los gimnasios, el ring y los duros entrenamientos como entornos en los que desarrollar todo tipo de historias de superación, fracaso, éxito o reivindicaciones sociales; algunas de ellas han sido excelentes (“Toro Salvaje” de Martin Scorsese, “Cuerpo y Alma” de Robert Rossen, “Million Dollar Baby” de Clint Eastwood), otras, simplemente buenas (Rocky, Ali, Cinderella Man) y la gran mayoría, olvidables (Homeboy, Ropes, Huracan Carter). La última obra de David O. Russell pertenece al segundo de estos grupos, ya que, muy a mi pesar y contradiciendo a un gran número de críticas que la ensalzan desmesuradamente, “The Fighter” carece de la garra y el impacto emocional necesarios para erigirse como una de las películas del año.

SI QUIEREN PROFUNDIZAR…

Mike (Mark Wahlberg) es un boxeador con talento. Dickie (Christian Bale), su hermano, es una vieja gloria del boxeo y su entrenador, pero hace tiempo que está enganchado al crack y no está centrado en ayudar a su hermano. Dixie (Melissa Leo) es la madre de ambos y manager del primero; siente especial devoción por su hijo mayor, lo que hace que no se centre en buscar lo mejor para la carrera de su hijo menor. Mike está a punto de tomar parte en un combate que le puede reportar unos buenos beneficios y consolidar su prestigio como aspirante al campeonato mundial. En el día señalado, las cosas empiezan a torcerse más de lo habitual…

David O. Russell realiza un buen trabajo, sin más. La película está bien narrada, no sufre de grandes baches y cuenta una historia interesante, pero adolece de un grave defecto: no tiene alma. Evidentemente, es fácil empalizar con el personaje interpretado por Mark Wahlberg, que carga sobre sus espaldas el peso que supone tener un hermano drogadicto y una madre cegada por su amor hacia el hijo equivocado. Pero aquellos que adoramos a los perdedores, no nos creemos a Mike, porque los perdedores que triunfan en cine son aquellos que pierden por si mismos, no aquellos que se dejan echar a perder. Tampoco es difícil emocionarse con la situación por la que atraviesa Dickie, una ex-estrella del boxeo, que ha caído en en mundo de la droga, y ni siquiera es capaz de ayudar a su hermano.

Pero Russell nunca llega a profundizar en sus personajes; no excarva en sus miserias ni examina sus pasados, dos factores que podrían haber otorgado una gran carga emocional al conjunto y que solo son insinuados, dejando entrever el gran potencial de los mismos y lo que podría haber sido esta película si  hubieran sido utilizados diligentemente.

Pero hay que reconocerlo, esta película cuenta con algo de lo que no solemos disfrutar en condiciones normales: un reparto deslumbrante, en el que destacan dos actores de primerísima línea. Y no me refiero a Mark Wahlberg, que realiza una correcta interpretación, ni a Amy Adams, que está bien como casi siempre, sino a dos  auténticos animales de la gran pantalla: Melissa Leo (Frozen River) y Christian Bale (El Truco Final, El Maquinista). Después de ver la interpretación de la primera, no estoy seguro de que se trate de una actriz; parece como si la hubieran arrancado de la vida real y estuviera siendo ella misma, una madre que, desesperada por mantener la familia unida, no es capaz de ver las atrocidades que está cometiendo al intentarlo a toda costa.

Y después tenemos a la verdadera estrella de la película, el que atrae todas las miradas a pesar de que su nombre, Christian Bale, no sea el primero en los títulos de crédito. Russell se equivoca desde el principio en su planteamiento, ya que éste es verdaderamente el Show de Bale; un show en el que Wahlberg se cuela como el típico despistado que se equivoca de puerta al llamar, o como el alumno mediocre que, por error, entra en la clase de los superdotados; un show en el que el director, inexplicablemente, no se entera de que la historia que merece la pena contar es la del hermano drogadicto, ese personaje del que quieres saber más, el que más te atrae, el que podría llevar el peso de la película sin ninguna dificultad, el que es interpretado por Christian Bale. A veces, una interpretación hace que una película merezca ser vista.

Carlos Fernández Castro

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