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White God (Feher Isten) (2014)

white godNota: 7

Dirección: Kornél Mundruczó

Guión: Kornél Mundruczó, Viktória Petrányi, Kata Wéber

Reparto: Zsofia Psotta, Sandor Zsoter, Lili Horvath, Szavolcs Thuroczy, Lili Monori, Gergely Banki

Fotografía: Marcell Rev

Duración: 119 Min.

¿Alguna vez os ha mirado un cuervo y habéis sentido ternura? Supongo que la respuesta es negativa. Por esa misma razón, sustituir los pájaros de Hitchcock por unos encantadores perros no es, aparentemente, la mejor idea para reactualizar la obra maestra del director inglés. Sin embargo, podríamos considerar ‘White God’ como una obra satisfactoria e insólita en el panorama cinematográfico actual.

Que levante la mano quien piense que las iracundas aves que atormentaban a Tippi Hedren tenían algo que reivindicar. En efecto, el ser humano es culpable de todo tipo de delitos contra la flora y la fauna sobre la faz de la tierra, pero todavía no hemos encontrado la forma de adueñarnos del espacio aéreo. Sin embargo, nuestros amigos los canes tienen bastantes atrocidades que echarnos en cara, y en cierto modo, ‘White God’ parece ser un reconocimiento del mea culpa en nombre del ser humano.

Fotograma de White God

Kornel Mundruczo estructura su película en dos líneas argumentales que parten de un mismo planteamiento: un padre se deshace del perro de su hija para evitar el pago de un impuesto especial aplicado a los ejemplares sin pedigree. Sí, han leído bien, el director húngaro propone una realidad en la que la xenofobia canina no sólo es una metáfora de nuestro propio racismo, sino también un reflejo de nuestro comportamiento caprichoso respecto al resto de seres vivos. Una vez que Lili y Hagen son separados, el espectador se enfrenta a dos situaciones que inicialmente se desarrollan en paralelo para ir distanciandose poco a poco.

Es de agradecer que ‘White Dog’ presuma la inteligencia del espectador, prescindiendo de explicaciones didácticas, e invite a reflexionar sobre cuestiones que nuestra hipócrita sociedad de consumo prefiere obviar. Si en el film de Alfred Hitchcock, la madre Tierra castigaba al ser humano por ser un mal inquilino, en la película de Kornel Mundruczo son los mejores amigos del hombre quienes le reprenden, sin intermediarios,  por su falta de sensibilidad y egoísmo.

White God Fotograma

El drama que vive Lili al separarse de su mascota es articulado a través de una tormentosa relación paternofilial, que no recibe el tratamiento más acertado, y por lo tanto, corre el peligro de ser malinterpretada. No ocurre lo mismo con las desventuras de Hagen, que desprenden autenticidad en cada plano y resultan admirables en su compleja ejecución. Mientras el pesar de la adolescente se disipa paulatinamente, las secuencias protagonizadas por el precioso chucho de la imagen superior sostienen la intensidad narrativa del film y recuerdan los innumerables peligros que acechan a los perros abandonados.

No cabe duda de que estamos ante un ejercicio de género diferente, que sorprende y evita los lugares comunes. Cuando todo parece desembocar en un final decepcionante, la secuencia inicial resucita para transformar ‘White God’ en la película que muchos esperaban desde los primeros compases. Contrariamente a lo que pudiera esperarse, Mundruczo deja abierta la puerta a una nueva oportunidad que el ser humano presumiblemente desaprovechará. Pero eso ya es otra historia.

Carlos Fernández Castro

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