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Agnieszka Holland remueve conciencias en Burning Bush

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Platón, ese gran filósofo griego, manifestó en el Critón (diálogo corto), no saber que es la justicia, pero sí que es la injusticia. Un abuso, una negligencia o una mala conducta que ha sido sancionada por un sistema legal. Eso es la injusticia.

Como injusta fue la eliminación de la carrera hacia los Oscars de la representante checa, Horící Ker (Burning Bush), dirigida por la reputada directora y guionista Agnieszka Holland. Un tecnicismo legal no le dejó continuar haciendo historia. Rodada en formato de miniserie, HBO Europa reeditó el film en un formato adecuado para su visionado en cine. Los académicos no encontraron suficientes argumentos a favor para permitir su elección, por lo que fue sustituida por The Don Juans, dirigida y escrita por Jiri Menzel, y que, como todo el mundo sabe, no fue elegida entre las cinco finalistas.

Tal contrariedad no ha minado la excelente carrera cinematográfica de un film que acaba de arrasar en su país, llevándose once premios León, otorgados por la Academia de Cine y Televisión de la República Checa, así como seis premios de la Crítica Checa, y que ha devuelto a la senda del éxito a una de las más grandes artistas polacas del siglo XX.

Agnieszka Holland, refugiada en el fascinante mundo de las series de TV durante años, sin desmerecer su labor, ha derrochado talento en The Wire, Treme o The Killing, y está  volcada en la realización del remake televisivo de Rosemary´s Baby (La Semilla del Diablo), de Roman Polanski, vuelve a triunfar con un drama político, basado en hechos reales, que evoca una parte muy importante de la historia social de la antigua Checoslovaquia.

Holland entró con fuerza en el panorama cinematográfico europeo en la década de los 90. Polaca de nacimiento, pero europea de corazón, ha trabajado en Alemania, Inglaterra y Francia, justo después de emigrar por culpa de la situación política de su país. Europa, Europa, la colocó en primera línea. Película denostada por la crítica alemana, fue su carta de presentación, a la que le siguieron El jardín secreto, Vidas al límite (con un jovencísimo Leonardo Di Caprio), Washington Square y El Tercer Milagro. Cuando volvió a trabajar en su querido país, fue recompensada con una nominación al Oscar con En la Oscuridad (In Darkness), a vueltas de nuevo con su particular interpretación de la ocupación nazi de Polonia.

El éxito ha llamado a las puertas de esta brava directora, gracias a una miniserie de tres horas de duración, producida por HBO Europe para la República Checa, que se ha convertido en todo un éxito, tanto de crítica, como de taquilla.

En Burning Bush, Holland, nos emociona narrando la verdadera historia de Jan Palach, un joven estudiante, de tan sólo 20 años, que se inmoló en la Plaza Wenceslao de Praga en 1969 en protesta por la ocupación soviética de Checoslovaquia. Burning Bush cuenta su lucha, así como la que protagonizó una joven abogada, Dagmar Buresová, y la familia de Palach, contra un régimen comunista, que puso en marcha toda su maquinaria legal y propagandística, intentando desacreditar la valiente acción del joven estudiante, en aras de una Checoslovaquia libre e independiente.

Se trata de una emocionante historia de valentía, coraje y honor, en una época en la que la censura y la opresión dominaban un país.

Un extenso y desconocido elenco de actores dan lustre al film, encabezados por Tatiana Pauhofová (The Confidant), que interpreta a la abogada Buresová (20 años después se convirtió en la primera Ministra de Justicia de una Checoslovaquia libre del comunismo), Jaroslava Pokorná (In the Shadows), Petr Stach (Lidice), Vojdek Kotek (Tobruk), y muchos más…

La buena noticia para Holland y sus productores es que la distribuidora Kino Lorber ha adquirido los derechos para su distribución en los EEUU, tras su paso por los festivales de Telluride, Toronto y New York el año pasado. Tienen intención de estrenar Burning Bush en junio de este año. Un primer paso para su distribución internacional es tener un gran éxito americano.

Hillman

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