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2014, el Año en el que las Series salieron del Armario

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En la última línea de guión de una de las series del año, Penny Dreadful (si no la has visto, tardas, y además no tienes excusa porque son ocho capítulos de nada), un sacerdote le pregunta a la fascinante Vanessa Ives (interpretada por la aún más fascinante Eva Green): “¿Estás segura de que quieres ser normal?“. Más allá de lo perfecta que es dicha frase para dar sentido a toda la primera temporada de la serie, permite plantear algunas cuestiones sobre qué es ser normal, cómo se podría definir, o en base a qué criterios, entre otras preguntas.

Y en cuanto a plasmar dicha normalidad, las series de televisión han optado en muchas ocasiones por elecciones políticamente correctas disfrazadas de incorrección. La operación comercial sería algo así: ponga a un personaje homosexual en su historia para que llame al consumidor correspondiente, dele una trama secundaria para que no se note mucho y al final, olvídese de él. Kalinda en The good wife, el matrimonio gay de Mitchell y Cameron en Modern Family o Sophia Burset en Orange is the new black han sido algunas victimas de este enfoque pseudo-progre. Y todo ello, en un momento, en el que durante el último trimestre del año han coincidido tres series (de calidad) que se han sacudido toda la “pluma”, para ofrecer protagonistas cuya homosexualidad, lesbianismo o transexualidad no ha sido un accesorio, sino la esencia de la propuesta. Abramos el armario LGTB de la tele:

Faking itFaking It (2ª Temporada, 2014) Nota: 5

Sorprendiendo a todo el mercado con un puñado de producciones bastante (mucho) más dignas y sólidas de lo esperable, MTV ha estrenado en la primera mitad del curso Faking it. La historia es la de dos amigas que se incorporan a un instituto nuevo y para superar el duro trance de ser novatas, no se les ocurre mejor idea que fingir que son lesbianas. Lo que una de las dos no espera, es que al fingir dicha relación descubra que lo es.

Si el mundo de los adolescentes es un ¡¡¡Qué pereza!!!, el mundo de los institutos es un ¡¡¡Qué pereza!!! aún mayor. Pero (no es una broma) la serie alcanza a sorprender con un sarcasmo y una ironía en la que se desnuda la hipócrita falsedad hipster en la que “mola” ser lesbiana. Se le puede reprochar a la serie que tanto ellos como ellas sean demasiado guap@s como para resultar representativos de la realidad, pero no hay que olvidar que estamos en MTV. Capítulos de 20 minutos divertidos, ligeros pero con un texto interesante.

La segunda temporada, estrenada en este final de año, se atreve a ampliar el abanico de orientaciones sexuales presentando un personaje intersexual. Definitivamente, algo está cambiando en la televisión.

please like mePlease like me (2ª Temporada, 2013-2014) Nota: 7

Siguiendo el modelo de Lenna Duna en Girls. Josh Tomas escribe, protagoniza y dirige (algún capítulo) una serie en la que refleja su propia vida. De hecho el personaje se llama igual que él para remarcar la estrecha relación entre el autor y su obra. Estamos ante una historia que pertenece a un genero muy reconocible; el de la series en “primera persona”.

Esta producción australiana destaca por su desmitificación y naturalidad. El protagonista es hijo único, sus padres están separados, y su madre (con la que vive)padece una enfermedad mental. Que sus relaciones sean con otros chicos no evita que nos encontremos ante un retrato universal. Y esa es su gran virtud; sacar a las series de personajes gays del gueto de la marginalidad.

En esta reciente tanda de episodios la comedia ha dado paso al drama. Rose, la madre del protagonista, está internada en un psiquiátrico y Josh comparte piso con dos amigos: el divertidamente torpe Tom y el hermosamente deseado Patrick. El capítulo 2×07 (dirigido por Josh), en el que madre e hijo comparten unos días de acampada en solitario por los bellos paisajes de Tasmania, es una auténtica joya de psicodrama familiar.

transparentTransparent (1ª Temporada, 2014) Nota: 8

En el ambiente (sí, ambiente) generalizado de sorpresa de este artículo, el último escalón está reservado para una auténtica maravilla que también insospechadamente provine de una cadena atípica, Amazon. Al modelo de Netflix, el portal de internet ha lanzado de una sola vez los diez capítulos de esta obra inclasificable e incomparable. Podemos decir que nunca habíamos visto nada igual, en el mejor sentido de la palabra.

El feismo de Todd Solonzd, la sensibilidad gay de Tod Haynes y el toque indie de Noach Baumbach serían las tres fuentes (¡Qué tres!) de las que se nutre el relato.

El capítulo piloto presenta a un padre de familia que intenta convocar a sus tres hijos para cenar en su casa. Quiere darles una información importante: Dejará de ser hombre para empezar a vestirse como mujer. Pasará de llamarse Mort para vivir la vida que siempre sintió, como Maura. A partir de ese punto, adquiere multiples significados el magnífico título de Trans-parent. ¿En qué se diferencia el travestismo de la transexualidad? Un hombre que pasa a vestirse como una mujer para tener relaciones con mujeres es ¿Heterosexual u homosexual? La serie dinamita con “transparente” inteligencia, las fronteras de las etiquetas y orientaciones sexuales que nuestra conservadora sociedad maneja, y nos regala diez capítulos donde dicha transformación parental provocará también un terremoto en la vida de sus tres hijos.

La mayor, casada y con dos hijos, resucitará su latente lesbianismo, el mediano, un peterpan inmaduro, rememorará su trauma infantil y la hija menor, en plena crisis de los treinta y lastrada por su sobredotación intelectual, se ahogará en su adicción sexual.

La interpretación principal de Jeffrey Tambor como Mort/Maura es uno de los hitos del año y le auguramos todo tipo de reconocimientos. Hay quienes la acusan de retratar una familia “demasiado” alejada de la normalidad pero, como deciamos en el inicio de nuestro artículo ¿Quién quiere ser normal?

Fco. Javier Rueda Ramírez

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