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The Jinx: The Life and Deaths of Robert Durst (2015): anatomía de uno, varios, o ningún asesinato

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Alerta aviso: Está usted a punto de adentrarse en ‘The Jinx‘: una obra tóxica e irresistible a partes iguales. Debido a ello, BdP aconseja seguir las siguientes indicaciones de uso de esta crítica:

1.- Al acercarse a esta miniserie es preferible hacerlo con la menor información posible sobre su personaje central: Robert Durst.

2.- Una vez ha sido usted atrapado por la maraña narrativa que se plantea, evite la (enorme) tentación de recurrir a la Wikipedia para ver “cómo acaba esta historia”.

3.- Y ahora sí, ya finalizados los seis capítulos, compruebe qué sucedió el 14 de Marzo de 2015 con The Jinx y descubra la auténtica significación y relevancia de esta miniserie que procedemos a analizar.

the jinx

Anatomía de un (o varios, o ningún) asesinato

Un cadáver aparece en la bahía de Galveston (Texas) en Diciembre de 2001, las investigaciones conducen rápidamente a la figura de Robert Durst, el hijo mayor de una de las familias más poderosas del sector inmobiliario de Nueva York y poseedora de un millonario patrimonio.

¿Quién es Robert?, ¿Víctima o verdugo?, ¿El mismísimo diablo o alguien con la peor suerte del mundo (como ilustra “la maldición” del título)?. Andrew Jarecki, director de la fallida e interesante película All good things (2010), ya intentó desde la ficción acercarse a las coordenadas familiares de los Durst. Ahora, dirigiendo todos los capítulos de este nuevo proyecto consigue mejorar ostensiblemente sus resultados, apoyado en una propuesta que remite a su aclamada y espeluznante Capturing The Friedmans (2003).

Robert Durst en The Jinx

HBO lo ha vuelto a hacer, ha vuelto a ensanchar las fronteras de la teleficción ofreciendo uno de los formatos más arriesgados e innovadores vistos en el panorama actual. No es que The Jinx sea un falso documental, es que su vocación es abiertamente manipuladora. El tratamiento de la información, la elección de su montaje o la introducción ficcionada de algunos pasajes reales dan buena cuenta del heterodoxo material. Pero las preguntas sobre la serie no por ello dejan de activarse ¿Realidad o ficción?, ¿Pertinente o inmoral?, ¿Frívola o escrutadora? Es precisamente su carácter dialéctico el que hace de The Jinx una serie memorable. La nítida y brillante estructura del material rodado permite profundizar en cuestiones muy significativas, que diseccionan:

  1. “Un cadáver en la bahía”. Aproximación a una síntesis del caso real que inspira la serie-investigación y que secuestra la atención del espectador
  2. “Pobre niño rico”. Retrato psicológico de Robert y la constatación de que estamos ante uno de los personajes más fascinantes que hayamos visto en una pantalla de televisión.
  3. “La hija del gangster”. La corrupción americana es una historia que parece no tener fin.
  4. “El Estado de Texas Vs Robert Durst”. Este capítulo desnuda y manifiesta la fragilidad de los jurados populares en el sistema judicial americano.
  5. “Valores familiares”. Invoca el malsano espíritu del imprescindible documental de El desencanto (Jaime Chavarri, 1976)
  6. “La segunda entrevista”. Plantea un magnífico debate sobre la ética periodística.

No es posible obviar el excesivo protagonismo que cobra su director en determinados momentos, pero “la realidad” del relato se impone sobre las dudas artísticas. Sólo queda, recomendar encarecidamente el visionado. Animar a mantener la incomodidad y repulsión que contagian algunos pasajes y finalmente, empezar a responder los muchos interrogantes planteados. The Jinx puede que sólo sea un pequeño paso para HBO, pero es un nuevo paso hacia adelante en la producción para televisión. Alunizante! Perdón, alucinante.

Fco. Javier Rueda Ramírez

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