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The Wire (Bajo Escucha) (2002-2008)

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La valoracion de nuestros lectores:
Rating: 9.1/10 (12 votes cast)

……“Mis estándares en lo que a verosimilitud se refiere son simples y rigen mi prosa desde que empecé a escribir: que se joda el espectador medio”.


…………………………………………………………………–David Simon.

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David Simon es lo mejor que le ha pasado a la televisión en los últimos tiempos. Periodista y escritor, trabajó durante 12 años en el periódico “ The Baltimore Sun”. Era el encargado de seguir la información policial y gracias a ello conoció a quien después sería coautor de The Wire, Ed Burns, por aquel entonces oficial de policía. Los últimos años en el periódico fueron muy decepcionantes para Simon por lo que  dedicó su tiempo más a la preparación de su carrera como escritor que a la de periodista.

Su primera novela tiene como título “Homicide: A year on the Killing Streets” y en ella Simon narra de una forma directa y realista las vivencias de los miembros de la unidad de homicidios del Departamento de Policía de Baltimore durante 1988. Esta novela fue llevada a la pantalla en la serie “Homicide: life on the streets” de la que Simon fue guionista y coproductor. La serie duró siete temporadas entre los años 1993 y 1999, y emitida por la cadena NBC. Cosechó un éxito más que aceptable.

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……” No hay trabajo más duro en America”.

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………………………………………………………………..The Corner.

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Fue su segunda novela, “The Corner: A Year in the Life of an Inner-City Neighborhood”, la que hizo que los astros se alinearan. La conjunción de David Simon, Ed Burns, David Mills y HBO llevó en forma de miniserie de seis capítulos, la novela a la televisión. The Corner, como se llamó la serie, nos muestra por medio de un falso documental basado en personas reales, la dureza de la vida en el gueto de Baltimore. Como si no fuera bastante con la pobreza y la marginación, la droga consume y arrastra a todos a la desesperación. Los que la consumen porque su vida gira alrededor de cómo conseguir más y los que no la consumen porque ven como sus familiares y amigos se hunden en un pozo del que es casi imposible salir. Con The Corner parece que Ed Burns y David Simon decidieron hacer un experimento a pequeña escala de lo que luego sería The Wire. Con tan sólo seis episodios la trama se centra en la vida de tres miembros de una familia ( padre, madre e hijo) desestructurada, que cruza sus vidas casi a diario sin apenas llegarse a tocar. En The Corner la verosimilitud es la fuente que riega el desarrollo de los personajes y sus tramas, no hay un momento en el que no pensemos que esos personajes son reales. Cada episodio comienza con una frase que será dicha en el capítulo que vamos a ver y que plasma el espíritu que lo envuelve (esto también ocurrirá en The Wire). Mi favorita es la frase del último: “ Ain’t no job harder in America” (no hay trabajo más duro en América) refiriéndose al “trabajo” de ser drogadicto. Cuando el último segundo de la serie se consume no puedes estar más de acuerdo.

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……”La televisión acabó siendo una gran pipa de “crack” para mí”.

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………………………………………………………–David Simon.


En una entrevista concedida a “El País”, David Simon cuenta la desilusión que le causó el periodismo que defendía la multinacional que compró el periódico en el que trabajaba. Fue precisamente este desengaño lo que hizo girar su carrera hacia las novelas y la adaptación de las mismas a la televisión. Ello le brindó la oportunidad de narrar lo que quería a través de este medio. Hay una respuesta en esta entrevista que, creo , resume sus intenciones artísticas:

El motivo por el que uno cuenta algo sin inventar chorradas es dotarlo de profundidad, pero sigue siendo ficción. Hay una gran frase de Picasso, y no me estoy comparando con él, que dice: “El arte es la mentira que nos ayuda a ver la verdad”. El periodismo puede contar la verdad, y cuando elige hacerlo es muy poderoso. El arte a veces tiene que mentir para poder contar la verdad con la intensidad necesaria para hacernos sentir algo respecto a esa verdad.”

The Wire desarrolla su trama durante 60 capítulos en 5 temporadas. Cada una de ellas es una novela con su principio y su final. La excusa que hace que todo se relacione es la red de escuchas policiales que monta un grupo especial de la policia de Baltimore. La realidad es que la serie nos muestra cómo el dinero y el poder se relacionan con los distintos habitantes de la ciudad. Y es que The Wire está muy lejos de ser una serie de policías al uso: casi no hay tiros ni persecuciones, ni malos y buenos, sólo gente de Baltimore rezumando realismo en cada minuto de la serie.

Entonces ¿qué es lo que hace tan especial a The Wire?, ¿por qué es la serie más influyente de los últimos años en Estados Unidos?; la respuesta esta en su increible guión y en sus soberbias interpretaciones. Es verdad que tiene una calidad técnica al alcance de muy pocas y una dirección y puesta en escena al servicio de un realismo impuesto por los creadores. Todo esto es verdad y es brillante, pero lo del guión en The Wire es harina de otro costal.  Alejado de los cánones clásicos, los personajes se desarrollan poco a poco a lo largo de los capítulos, entran y salen de la trama; los principales pasan a secundarios y viceversa, hay silencios prolongados cuando la escena lo demanda, la violencia está siempre justificada y se nos muestra en pequeñas dosis. Una vez más lo que prima es el realismo sobre el sensacionalismo. Cuando se nos presenta una escena en la que unos policías están en la comisaría hablando, vemos policías de Baltimore, no chicos guapos, engominados, cuerpos atléticos y sin más preocupaciones que analizar la fibra de tejido hallada en la escena del crimen. Éstos son polis de verdad, con sobrepeso, feos, que se emborrachan a la que pueden. Imagino que bastante más parecidos a los que nos encontraríamos en la realidad.

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……” Pueden masticarte, pero tendrán que escupirte”.


………………………………………………..–McNulty.

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Evidentemente el mejor guión del mundo se queda en nada si los encargados de interpretarlo no hacen su trabajo, no es el caso. En The Wire hay la mayor concentración de personajes increíbles por minuto rodado de toda la historia audivisual. Y, no es sólo que aparezcan, es que desarrollan nuevos hilos argumentales que hacen que la trama sea cada vez más rica. Las interpretaciones son soberbias. Todas, sin excepción, aportan su granito de arena para conseguir ese aire de verosimilitud que inunda The Wire.  Citaré alguno de estos personajes ya míticos por ser mis favoritos aunque, como ya he dicho, todos son sobresalientes:

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McNulty es uno de los personajes principales de la serie, por lo menos uno de los más carismáticos y complejos. Policía de Baltimore, se ve relegado a puestos de poca importancia, casi marginales, por su carácter y forma de ver lo que debería ser la labor de la policía alejada de la burocracía y la política. Sin duda es un gran policía y nos da muestras de ello, pero también es un borracho, roto por dentro, que va dando bandazos en una huida hacia delante sin fin. McNulty es el justiciero de Baltimore y ningún jefe de policía o político puede frenarle.

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Omar Little es sin duda la estrella de esta serie. Lo que más me gusta de Omar son los contrastes; en primer lugar como personaje en sí mismo, quiero decir, que siendo estelares cada una de sus apariciones, éstas son dosificadas magistralemente en el guión; así se consigue crear una expectativa poco común. En una serie se suele explotar al máximo los personajes estrella; en The Wire su estrella sale muy poco. Y en segundo lugar, el más evidente, su falta de escrúpulos, violencia y sangre fría contrastan con su generosidad con los desfavorecidos o la ternura que  muestra con su pareja homosexual.

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Bubbles es el chivato de la policía, inventa un sistema muy curioso para identificar a los miembros importantes de las bandas.  Personaje lleno de claroscuros, su vida transcurre entre la droga, la supervivencia, y su condición de chivato de la policía. El ejemplo prototipo de lo que la droga ha hecho con una persona que en otras circunstancías habría tenido una vida mucho mejor. Me recuerda en cierta medida a esas personas mayores que pasan por momentos de lucidez en los que saben donde están y como se llaman y por otros en los que parecen niños pequeños.

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Avon Barksdale y “Stringer” Bell son los jefes de la banda en la que encontramos una jerarquía casi militar. Avon es una leyenda en el barrio, organiza toda la venta de droga de la zona y “Stringer” Bell es su mano derecha y como un hermano para Avon. A través de estos personajes se nos muestran dos maneras, que con el desarrollo de la serie se van tornando cada vez más antagónicas, de concebir la vida de un “mafioso”. Mientras que Avon cree más en la cultura del barrio y sus códigos de honor,  “Stringer” Bell se ve más como un hombre de negocios.

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Por último, los chicos de las esquinas, vendedores de droga que cada día se enfrentan a nuevas circunstancias que hacen que su vida sea realmente dura. Es en ellos donde se palpa más la dualidad y el drama social de los barrios pobres de las grandes ciudades. Ir a la escuela para sacar con suerte un graduado que les ayudará a ser vendedores de hamburguesas, o ir a la esquina y ganar más en un mes que en un año en un trabajo normal.

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Cuando uno termina de ver “The Wire” le asaltan muchas sensaciones: la primera y más fuerte quizás, es la de haber visto una obra maestra, la segunda es un vacío interior; después de 60 horas de sentir Baltimore, lo hechas de menos, irónicamente es muy adictiva. Personalmente me dejo una sensación un tanto triste y descorazonadora y es que “The Wire” me hizo recordar aquello que decían los filósofos deterministas sobre las clases sociales y la inamovilidad de las mismas, idea ésta curiosamente antónima a la del sueño americano.

Una recomendación, la serie tiene un ritmo particular y una composición coral que a más de uno puede desesperar en los primeros capítulos; tened paciencia y seréis recompensados con la mejor experiencia televisiva jamás creada, y que me perdonen los seguidores de ” Los Soprano” pero Omar Litlle se hubiera merendado a Tony Soprano y a cualquiera de sus secuaces sin tan si quiera pestañear.

David Rubio Lucas

The Wire (Bajo Escucha) (2002-2008), 9.1 out of 10 based on 12 ratings
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5 Comentarios

  1. Lo secundo. Después de “The Wire” cualquier serie se quedará corta, casi seguro.

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  2. Me habeis convencido! Esta noche empiezo a verla!!! Te engancha desde el primer capítulo o tiene que pasar mucho?

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    • Como se ha comentatado en el excelente artículo, el ritmo es particular, no existe formalmente un arco de tiempo tipo principio-nudo-final. Es una serie coral, con tramas múltiples que se van resolviendo. Cada episodio es un parráfo, cada temporada es un capítulo y la serie entera : un folletín serial con enfoque casi documental, guiones precisos y con un sentido del humor que hace que no zozobren los personajes. Una novela literaria en toda regla. Si CSI es a las series lo que Burger King es a la cocina, The Wire es un *****. Aperitivo, primer plato, segundo, postre, puero y copa. Todo arrojado con un excelente vino.

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  3. Totalmente de acuerdo contigo.

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  4. Enhorabuena por esta estupenda descripción de una serie maravillosa que acabo de disfrutar plenamente en dvd y que pasa a ser de cabecera.

    Saludos cordiales.

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