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Animal Kingdom (2010)

Nota: 7

Dirección: David Michod

Guión: David Michod

Reparto: James Frecheville, Ben Mendelsohn, Joel Edgerton, Guy Pearce, Luke Ford, Jackie Weaver, Sullivan Stapleton

Fotografía: Adam Arkapaw

EN POCAS PALABRAS (para los impacientes)

Ganadora del Premio del Jurado a la Mejor Película Internacional en el Festival de Sundance 2010, «Animal Kingdom»  había suscitado en mi grandes esperanzas; incluso algunos la calificaban como la versión australiana de «Uno de los Nuestros». Como bien sabemos, las comparaciones son odiosas y, a sabiendas de ello, me aproximé a la ópera prima de David Michod con toda la precaución del mundo, intentando no sucumbir a la tentación de creer dichas proclamas tan típicamente marketinianas. Y la verdad es que hice bien, ya que la película no responde a las mismas, a pesar de que algunos quieran ver en ella un nuevo referente en el cine de gangsters. Aunque tampoco decepciona; el director australiano consigue transmitir el peligro que acecha a ese mundo de una manera cruda y realista, acomodándonos en un asiento de primera fila, idóneo para observar como se descompone una familia dedicada al crimen organizado.

SI QUIEREN PROFUNDIZAR…

Vayamos primero con el argumento. Tras la muerte de su madre, Josh (James Frecheville) tiene que mudarse a casa de su abuela, Janine (Jackie Weaver), que vive con sus tres hijos, Darren (Luke Ford),  Craig (Sullivan Stapleton) y Andrew «Pope» (Ben Mendelshon), todos ellos envueltos en negocios turbios. A pesar de no formar parte de ellos, Josh, inevitablemente, sufre daños colaterales provocados por los enfrentamientos de sus tíos con la policía local. Esto le llevará a situaciones que no controla y que hacen perder los nervios a su familia.

David Michod intenta transmitir en todo momento cómo es la vida en el seno de una familia mafiosa desde dentro, y lo hace a través de Josh, personaje al que utiliza como un voyeur al servicio del espectador. En cierto modo es una idea brillante, pero también implica que dicho personaje no adquiera una relevancia real durante la primera mitad del film, lo cual dificulta que el público se identifique con él. Además, el director pretende que actúe como hilo conductor de la trama, misión en la que fracasa estrepitosamente debido a su excesiva pasividad. Este problema solo se resuelve en el último tercio de la película, en el que Josh asume el protagonismo de la cinta y deja de lado su función de mero observador para pasar a la acción. Como consecuencia de ello, a partir de ese momento la película se desprende de esa capa de frialdad que, en cierto modo, separa al espectador de los sucesos que acontecen a la familia Cody.

No quisiera ser malinterpretado, “Animal Kingdom” es una buena película. Los personajes son siempre creíbles, salvo raras excepciones (los padres de la novia de Josh actúan de un modo excesivamente inconsciente como para creérselos). El retrato de los tres hermanos, inmersos en su mundo delictivo, es muy realista, así como sus reacciones ante todos los acontecimientos que van resquebrajando la unidad y el negocio familiar. También es interesante observar las relaciones de jerarquía en la familia, en la que Pope detenta el poder ejecutivo, aunque el  liderazgo emocional corresponda total y absolutamente a la figura materna. Janine se hace cargo de Josh desde el primer momento tras la muerte de su madre; mientras está bajo su tutela, nada puede sucederle, aun cuando éste empieza a levantar sospechas en Pope, debidas al asedio y los continuos interrogatorios a los que Josh se ve sometido por el sargento Leckie (Guy Pearce).

Es curiosa la reflexión que propone la cinta en torno a la figura materna, representada por la madre y la abuela de Josh, la figura paterna, la cual asume Leckie fortuitamente, y la familia en general. Podríamos decir que Josh encuentra el primer atisbo de lo que verdaderamente significa la familia en una persona por cuyas venas no corre la misma sangre: el sargento de policía, interpretado por un siempre eficiente Guy Pearce (Memento). Sus tíos, más preocupados por llevar un estilo de vida determinado o guardarse sus propias espaldas, se desentienden de él cuando llega el momento de la verdad.

«Animal Kingdom» es una película que habla sobre la familia en el mundo de la Mafia, pero lo hace de un modo diferente a como lo habíamos conocido hasta ahora; carece de la genialidad de «El Padrino» y no tiene la chispa o el pulso narrativo de «Uno de los Nuestros», pero sí propone un modelo alternativo para impulasar el renacimiento de un género que ya echábamos de menos.

Carlos Fernández Castro

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1 Comentario

  1. La acabo de ver en versión original y es un pedazo de película. Aunque tiene un par de momentos que no encajan mucho y por eso no la podría dar un 9, pero te mantiene en vilo y con ese acento australiano te partes de risa aunque no salgan flores por la boca precisamente.