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El Ciclo Ranown: Budd Boetticher – Randolph Scott, la cima del Western Psicológico

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“Fui adoptado, de modo que no sé nada de mi familia. Tardé 30 años en enterarme, y cuando lo hice, en vez de deprimirme, me alegré; porque al igual que mis personajes estaba completamente sólo. No sé quién demonios soy y la verdad es que no me importa demasiado”

CORRÍAN LOS AÑOS 50…

Corrían los años 50 y John Ford ya había dirigido “Fort Apache” (1948), Howard Hawks nos había deleitado con “Río Rojo” (1948) y Michael Curtiz había asombrado a propios y extraños con “Dodge City, Ciudad sin Ley” (1939). El western estaba en la cima de su popularidad y cualquier director que se preciara, debía practicarlo al menos una vez para ser tomado en serio (excepto Billy Wilder, claro). Siguiendo esta tendencia, Budd Boetticher había firmado Westerns tan interesantes como “Horizontes del Oeste” (1952) o “El Desertor del Alamo” (1953).

Budd Boetticher

Pero fue en 1957 cuando los planetas se alinearon, permitiendo la unión de tres grandes talentos como Budd Boetticher, Randolph Scott (ambos en siete ocasiones) y Burt Kennedy (en cuatro de ellas); dicha colaboración dió a luz una sucesión de Westerns de “serie b”, conocidos como el “Ranown Cycle” (la mayor parte de ellos fueron producidos por la Ranown, productora de Randolph Scott y Joe E. Brown, distribuida por la Columbia). En Estados Unidos no fueron tomados muy en serio, ya que todo lo que no fuera un Western de alto presupuesto, no era digno de ser tenido en consideración. Sin embargo, cuando estas obras llegaron a Europa, algunos de los críticos mas reputados, entre los que se encontraba André Bazin, elogiaron el talento del director americano (“Mi admiración por ‘Seven Men From Now” no me llevará a concluir que Budd Boetticher sea el más grande realizador de westerns –si bien es verdad que no excluyo la hipótesis-, sino solamente a pensar que su film es el mejor western que he visto después de la guerra. Solo el recuerdo de “Colorado Jim” y “Centauros del Desierto” me obligan a poner una cierta reticencia en esa afirmación (…) este film es uno de los logros ejemplares del western contemporáneo”).

A día de hoy, a pesar del desconocimiento generalizado que hay en torno a su obra, muchos reivindican un puesto de honor para Budd Boetticher, un director que desafió a los grandes estudios, que renunció a proyectos con grandes presupuestos a cambio de hacer su cine (Boetticher gozaba de un gran prestigio y era admirado por directores como John Ford), que hizo historia gracias a un talento especial para la narración cinematográfica, unas fuertes convicciones y una indestructible fidelidad a sus principios.

DEL BOETTICHER-WAYNE AL BOETTICHER-SCOTT

Wayne, Scott y Boetticher

Curiosamente, debemos la unión entre Boetticher y Scott a John Wayne; Batjac, productora del mítico actor,  tenía los derechos de “Tras la Pista de los Asesinos” (Seven Men from Now), película que iba a protagonizar el mismo Wayne y cuya dirección había ofrecido a Budd Boetticher. Justo antes de comenzar el rodaje, John Ford reclamó los servicios de Wayne para rodar la mítica “Centauros del Desierto” (The Searchers). A pesar de no poder intervenir en ella, Wayne decidió dar luz verde al proyecto, aconsejando a Boetticher que contratara para el papel protagonista a Randolph Scott, un actor que por aquel entonces había interpretado numerosos westerns y era uno de los actores más taquilleros de Hollywood.

Randolph Scott aceptó el reto; decidió participar con su productora en la gestación del film y se bajó el cache a unos niveles inexplicables para una sociedad dominada por el dinero. Por aquel entonces tenía 57 años, una edad en la que los actores no suelen encontrarse precisamente en su mejor época. Artísticamente hablando, fue el punto más álgido en la carrera de Scott, que logró encarnar de una manera portentosa los carismáticos personajes que precisaban las películas de Boetticher.

LA DIRECCIÓN DE BOETTICHER

Los western de Boetticher eran especiales desde muchos puntos de vista. Su metraje raramente rebasaba los 75 minutos, una duración cuya imposición haría perder los nervios a cualquier director, pero que en sus manos parecía ideal. Podríamos caer en el error de conceder la mayor parte del mérito a los guiones de Burt Kennedy, pero sus argumentos jamás hubieran sido llevados a la gran pantalla con tanta habilidad y concreción como la demostrada por el director americano. La puesta en escena y las transiciones entre secuencias están manejadas con una maestría extraordinaria y una economía de planos admirable. Boetticher no pierde el tiempo; las secuencias que abren “Tras la Pista de los Asesinos” o “Cabalgar en Solitario” son claros ejemplos de ello; van al grano desde el primer momento y atrapan al espectador sin concesiones.

Lone Pine, California. Donde se rodaron los Western de Boetticher

LOS GUIONES DE BURT KENNEDY Y EL TOQUE BOETTICHER

Pero también es cierto que sin los guiones de Kennedy no estaríamos hablando de lo mismo; de las 7 colaboraciones entre Boetticher y Scott, las mejores son las escritas por Kennedy; “Nacida en el Oeste” (Westbound), “Buchanan Cabalga de Nuevo” (Buchanan Rides Alone)  y “Cita en Sundown” (Decision at Sundown), aún siendo buenas películas, no alcanzan el nivel de “Tras la Pista de los Asesinos” (Seven Men from Now), “Los Cautivos” (The Tall T), “Cabalgar en Solitario” (Ride Lonesome) y “Estación Comanche” (Comanche Station). Kennedy tiene un especial talento para dosificar la información en sus guiones; sus historias están compuestas por innumerables capas, que, según son descubiertas, revelan nuevos aspectos sobre las intenciones de los personajes, ciertos detalles de sus pasados o circunstancias que en un principio el espectador, y más de un personaje, desconoce.

LOS SECUNDARIOS EN EL “CICLO RANOWN”

El escritor americano logra crear una atmósfera de suspense muy especial, que sobrevuela sus argumentos y provoca un estado de inquietud permanente en el espectador; esto es debido, en gran parte, a su pasmosa facilidad para crear personajes ambiguos, que intuyo son construidos mano a mano con Boetticher, ya que se trata de un aspecto que permanece constante en sus películas sin Kennedy. Los malos son malos al uso (Richard Boone en “Los Cautivos” o Michael Pate en “Nacida en el Oeste”); pero casi siempre hay una serie de individuos, que acompañan al protagonista y quieren algo de él, que debido al respeto que le profesan (incluso admiración a veces), intentan evitar el enfrentamiento hasta el último momento. Son personajes que en ocasiones persiguen objetivos legítimos (Pernell Roberts y James Coburn en “Cabalgar en Solitario”), en otras ocasiones su propio beneficio (Lee Marvin en “Tras la Pista de los Asesinos”), pero de los que nunca sabemos qué esperar.  Gracias a la dosificación que comentábamos anteriormente, desconocemos las cartas con las que están jugando su partida, a parte de ignorar cualquier dato referente a su pasado que nos ayude a calibrarlos de alguna manera.

Lee Marvin en “Tras la Pista de los Asesinos”

EL PROTAGONISTA

Lo que sí permanece siempre intocable es el personaje protagonista al cual se enfrentan; siempre encarnado por Randolph Scott, se trata de un individuo solitario (probablemente un fiel reflejo de la situación en la que Boetticher se sentía frente a una industria que no le comprendía), con un marcado sentido de la justicia fiel a sus principios llueva o haga sol. En gran parte de los films escritos por Kennedy, su motivación es la venganza (Tras la Pista de los Asesinos, Cabalgar en Solitario, Estación Comanche); en otros  films, simplemente pasa por allí, y al conocer a alguien que corre una situación de peligro, decide ayudarle desinteresadamente (Buchanan Cabalga de Nuevo, Los Cautivos). De nuevo, gracias a los guiones de  Kennedy, este personaje interpretado por Scott, no revela desde el primer momento sus intenciones y motivaciones, por lo que muchas veces, sus contrincantes llegan a desconfiar a cerca de su naturaleza. Es un hombre del cual no conocemos su pasado; es duro pero también humano; reconoce sus miedos; si alguna vez ha tenido esposa, ha sido asesinada o la han arrancado de sus brazos (Tras la Pista de los Asesinos, Cabalgar en Solitario, Estación Comanche); si no, tiene cierta tensión sexual indefinida hacia las mujeres que aparecen en su camino, estén comprometidas sentimentalmente o no (Nacida en el Oeste, Tras la Pista de los Asesinos).

Budd Boetticher: “No me interesa hacer una película sobre los sentimientos de las masas; estoy por los individuos. (…) No me gusta hacer una película en la que los personajes no sean dueños de su destino”

LA MUJER EN LOS WESTERN DE BOETTICHER

Las mujeres en el cine de Boetticher son inusualmente fuertes; no son las típicas mujeres del western, dependientes de sus maridos o familias, sino que reivindican su identidad y persiguen sus objetivos. Ante la pérdida de su marido (Nacida en el Oeste, Cabalgar en Solitario) no caen en los brazos del primer hombre que les ofrece sustento. Tampoco podemos afirmar que les otorgue un protagonismo determinante en sus films, pero sí una cierta autonomía y autoestima, como podemos comprobar en el personaje interpretado por Virginia Mayo en “Nacida en el Oeste”.

Karen Steele en “Cabalgar en Solitario”

Virginia Mayo en “Nacida en el Oeste”

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En definitiva, el western de Budd Boetticher es un western en el que se disparan más palabras que balas. Se trata de películas psicológicas, que se adentran en la mente de sus protagonistas e intentan profundizar en sus motivaciones; películas en que los paisajes muestran un espacio infinito dominado por desiertos y rocas (Siempre en Lone Pine, California), en el que los pueblos son gotas en un océano de peligros; películas en las que su protagonista llega desde ninguna parte y se dirige a algún sitio donde echar raíces o a ejecutar una venganza que le deje vivir en paz consigo mismo. Es un western diferente, con personalidad; y aunque sea un cine de “serie b”, su categoría pertenece a la “serie a”, con A mayúscula.

Si os gusta el Western…no, mejor dicho…si os gusta el cine, no podéis continuar con vuestras vidas sin haber visto estas 7 películas de Budd Boetticher y Randolph Scott.

Carlos Fernández Castro

“Tras la Pista de los Asesinos”

(Seven Men from Now)

1956

Guión de Burt Kennedy

Fotografía de William H. Clothier

“Los Cautivos”

(The Tall T)

1956

Guión de Burt Kennedy

Fotografía de Charles Lawton Jr.

“Cita en Sundown”

(Decision at Sundown)

1957

Guión de Charles Lang Jr.

Fotografía de Burnett Gaffey

“Buchanan Cabalga de Nuevo”

(Buchanan Rides Alone)

1958

Guión de Chales Lang

Fotografía de Lucien Ballard

“Nacida en el Oeste”

(Westbound)

1958

Guión de Berne Giler

Fotografía de Peverell Marley

“Cabalgar en Solitario”

(Ride Lonesome)

1959

Guión de Burt Kennedy

Fotografía de Charles Lawton Jr.

“Estación Comanche”

(Comanche Station)

1960

Guión de Burt Kennedy

Fotografía de Lucien Ballard

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2 Comentarios

  1. Buen trabajo

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