Profesor Lazhar (Monsieur Lazhar) (2011)
Nota: 7
Dirección: Philippe Falardeau
Guión: Philippe Falardeau
Reparto: Mohamed Fellag, Sophie Nélisse, Émilien Néron
FotografÃa: Ronald Plante
Duración: 94 Min.
En los últimos tiempos, el cine canadiense se ha convertido en sinónimo de cine de calidad; no hay mas que echar la vista atrás y recordar tÃtulos como “C.R.A.Z.Y.”, “Incendies”, “La Edad de la Ignorancia”, “La Gran Seducción” o “Las Invasiones Bárbaras” para confirmar esta teorÃa. Como buena representante de este tipo de cine, “Monsieur Lazhar” es una pelÃcula magnÃficamente narrada y excepcionalmente interpretada. Pero desgraciadamente, hay algo que separa a la obra de Philippe Falardeau de la excelencia: ya sea la falta de ambición, su final abierto, o los excesivos cabos sueltos que deja por atar.
Independientemente de sus defectos, “Profesor Lazhar” es un film cautivador, intenso, que capta la atención del espectador desde su primera secuencia. El director canadiense plantea un punto de partida impactante; de manera expresa, asistimos al suicidio de una profesora en el aula de un colegio, un suceso que sobrevuela el resto del metraje y condiciona el comportamiento de todos los personajes que protagonizan el film; al mismo tiempo y de una manera aparentemente casual, conocemos que Bachir Lazhar, sustituto de la profesora fallecida, está intentando sobreponerse al reciente asesinato de su mujer e hijas en Argelia.
Philippe Falardeau entrelaza sutil y elegantemente las tragedias de un profesor con las de sus nuevos alumnos, de modo que el primero, al intentar sofocar el sufrimiento de sus pupilos y de manera casi inconsciente, logra dar su primer paso hacia una nueva vida. En este sentido, el guión del largometraje funciona como una maquinaria perfecta que persigue la redención de sus personajes. Y quizás ésta sea a la vez su principal virtud y su principal defecto; la excesiva focalización en el suceso con el que empieza la pelÃcula, implica prescindir de un cierto distanciamiento que proporcionarÃa una visión mas enriquecedora del conjunto.
“Profesor Lazhar” es una pelÃcula dotada de una gran ternura y sensibilidad; las relaciones entre sus personajes desprenden una veracidad sorprendente, no solo por las magnÃficas interpretaciones de sus actores, sino por el delicado tratamiento con que son abordadas. Asimismo, el cineasta canadiense plantea una serie de reflexiones que, si bien no analiza como cabrÃa esperar, resultan de los mas estimulantes; entre ellas: la idea de afrontar los problemas con decisión y coraje en lugar de barrer debajo de la alfombra; y una cierta crÃtica a los que demonizan genéricamente a musulmanes y árabes, sin contemplar la posibilidad de que entre ellos haya tanto gente civilizada como extremista.
La interpretación de Mohamed Fellag es uno de los grandes éxitos de “Profesor Lazhar”; su rostro desprende una tristeza que inspira confianza y una dignidad que transmite respeto. Asimismo, las actuaciones de los jóvenes actores que le secundan resultan sorprendentes por su naturalidad y su amplia gama de registros. Si algo queda claro, es que Philippe Falardeau deberÃa mantener al equipo de casting de esta pelÃcula para sus próximos proyectos.
“Profesor Lazhar” es un film construido con mimo y dedicación, sostenido por unos cimientos tan sólidos como la honestidad de su protagonista, y valiente en su tratamiento de la muerte. En definitiva, un film muy recomendable, que no obstante, deja el extraño sabor de boca que deja un acontecimiento inminente que no acaba de suceder.
Carlos Fernández Castro
Profesor Lazhar (Monsieur Lazhar) (2011),






Concuerdo totalmente contigo sobre la falta de ambición y los cabos sueltos. Lo cual es una verdadera lástima, porque esta pelÃcula podrÃa haber sido ganadora de muchos premios, si tan sólo hubiera tenido más garra y no hubiera tratado de abarcar tanto para apretar tan poco. Eso sÃ, no por ello menos recomendable. Las interpretaciones, hermosas. He quedado de una pieza al enterarme que Mohamed Fellag es un comediante.
suscribo cada una de tus impresiones; yo tampoco sabÃa que era comediante; queda tan natural…