El Invitado (Safe House) (2012)
Nota: 6,5
Dirección: Daniel Espinosa
Guión: David Guggenheim
Reparto: Denzel Washington, Ryan Reynolds, Vera Farmiga, Brendan Gleeson, Sam Shepard
FotografÃa: Oliver Wood
“El Invitado” vuelve a confirmar que hay un antes y un después en el cine de acción desde que la trilogÃa Bourne irrumpiera brutalmente en el panorama cinematográfico del S XXI; el estilo Greengrass ha calado muy hondo en una generación de cineastas que entienden este género de una manera mucho mas realista y cruda que antaño; atrás quedan las décadas de los 80 y los 90, en las que John McTiernan, James Cameron, Walter Hill y compañÃa se decantaban por la espectacularidad y los efectos especiales, en detrimento de la fisicidad que impera en el modelo anteriormente comentado.
Al igual que Tomas Alfredson, Daniel Espinosa es un director sueco, cuyo prestigioso último trabajo -la interesantÃsima “Dinero Fácil”- ha conseguido que su nombre esté en boca de medio Hollywood. Es mas, las pelÃculas que ambos han concebido para su puesta de largo internacional son cintas de espionaje -un género en horas bajas-; aunque tanto el estilo como el resultado son diametralmente opuestos.
Mientras que “El Topo” hace gala de un brillante estudio de personajes, “El Invitado” tan solo apunta una serie de rasgos generales -muy prometedores-, definitivamente escasos en cuanto a su desarrollo.
No cabe la menor duda de que el planteamiento de Espinosa es de lo mas prometedor; sin embargo,  donde esperábamos una interesante lucha entre el idealismo que define a Matt Weston (Ryan Reynolds) -un joven espÃa, fiel a su paÃs y deseoso de demostrar su valÃa- y el egoÃsmo, resignación y codicia que ha llevado a Tobin Frost (Denzel Washington) a vender secretos de Estado, encontramos un sinfÃn de secuencias de acción que acaparan gran parte del metraje.
Paradójicamente, las secuencias en las que Daniel Espinosa marca la diferencia son al mismo tiempo las que ahogan la parte mas reflexiva de su propuesta; las persecuciones, las peleas y los tiroteos  están rodadas de tal manera que el espectador puede tocar la violencia, oler el sudor de los personajes y sentirse participe de lo que aparentemente está tan solo en una pantalla de cine. La labor de Oliver Wood -director de fotografÃa también en las dos ultimas entregas de la saga Bourne- contribuye definitivamente a la autenticidad que desprenden las imágenes de “El Invitado”.
Uno de los grandes errores, que lastra la eficacia de este film, es la falta de definición y el escaso peso que el guión otorga a los “malos de la función“; asimismo, se echa en falta un mayor tratamiento de la corrupción, tema que sobrevuela el film, pero que nunca es abordado de frente.
Denzel Washington vuelve a demostrar lo bien que le sientan los personajes oscuros; de hecho, el actor afroamericano nunca ha dado el perfil del tÃpico protagonista hollywoodiense. Ryan Reynolds aporta la inocencia que requiere su personaje, y sorprende por su inesperada versatilidad -funciona tanto en los planos dramáticos como en los fÃsicos-. La quÃmica entre ambos protagonistas es otro de los puntos fuertes de un film, que desperdicia a actores de la talla de Brendan Gleeson, Vera Farmiga y Sam Shepard, relegándoles a papeles casi residuales.
“El Invitado” es una pelÃcula entretenida, con secuencias de acción vibrantes, pero que no acaba de atrapar al espectador por su falta de alma; por decirlo asÃ, se trata de un regalo con un envoltorio magnÃfico, pero que guarda en su interior un contenido simplemente aceptable. No obstante, Daniel Espinosa demuestra ser un director a seguir.
Carlos Fernández Castro








Se la recomendare a mi esposo. A el le encantan las peliculas de accion. El es fanatico de Bourne. Si las secuecias son tan buenas tal vez no le molesten tanto las faltas en el argumento. Lastima lo de Brendan Gleeson. Adoro a este actor irlandes, y me gustaria q le dieran mayor relevancia, porq para mi parecer es magnifico. Aunq el ano pasado tuve la oportunidad de verlo protagonizar en “The guard”. Recomendable comedia negra q no perdona a nadie.