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Reflexiones de Película: Fuerza Mayor (Force Majeure) (2014)

FUERZA MAYOR – EL PÁNICO A NO SER SUFICIENTE

¿Porque al preguntar a las personas sobre el amor, te hablan de desilusión amorosa…? ¿Por qué si les preguntamos sobre pertenencia, nos narran dolorosas experiencias de exclusión…? ¿Por qué si te pregunto sobre la conexión, lo más probable es que termines contándome historias de desconexión…? ¿Por qué si algo puede salir bien, preferimos curarnos en salud pensando que seguramente saldrá mal…?

Fotograma de Fuerza Mayor

Somos vulnerables. Vivimos en un mundo vulnerable. Una manera de enfrentar esta realidad es asumirlo de forma natural y vivir coherentemente con nuestra vulnerabilidad. La otra manera de enfrentarlo es a través del miedo: avergonzándonos de nuestra naturaleza, de nuestros sentimientos y de nuestras emociones: insensibilizando la vulnerabilidad. “Me da miedo tener que pedir ayuda a mi marido porque estoy enferma y acabamos de casarnos». «Me produce verdadero pánico tomar la iniciativa en el sexo con mi esposa». «A mí tomar la iniciativa en el sexo con mi marido». «Ser rechazado». «Invitar a alguien a salir». «Esperar la llamada del médico». «Ser despedido». «Despedir a la gente». Este es el mundo en el que vivimos. Un mundo vulnerable que se niega a reconocerlo, corroído por la duda, la desconfianza y el cinismo: ¿Puedo amarte tanto? ¿Puedo creer en esto tan apasionadamente? ¿Puedo enojarme tanto por esto?

Fuerza Mayor es una generosa y oportunísima invitación a reconocer que podemos ser suficientes tal y como somos. Ruben Östlund nos tienta a darle una potente y honda calada a su nueva película. Y, de pronto, ese mantra, que hasta el momento no paraba de repetirse en nuestras cabezas: “Soy defectuoso; tengo taras; no soy suficientemente rico, inteligente, brillante, delgado o popular…”, ha desaparecido. Súbitamente, este tipo de axiomas, que parecían inamovibles y que corroboraban la insoportable vulnerabilidad de nuestro ser, se esfuman de nuestra mente, liberando espacio para una nueva y deslumbrante sentencia que sabe y huele a verdad primigenia: para que exista conexión con los demás debemos dejarnos ver; dejar que nos vean como somos espontánea y genuinamente. Por primera vez, desde hace mucho tiempo, nos sentimos imbuidos de un fortísimo sentimiento de amor propio y, al mismo tiempo, de pertenencia. Por primera vez en mucho tiempo volvemos a sentimos dignos.

Si quieres leer el texto completo, descárgate el PDF: Fuerza mayor

Si quieres escuchar el podcast:

Rubén Chacón Sanchidrián

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