Ser o No Ser (To Be or not to Be) (1942)
Escrito por Carlos Fernández Castro el 12/7/11 • En la Categoría Cine clásico,CrÃticas de cine
Nota: 10
Dirección: Ernst Lubitsch
Guión: Edwin Justus Meyer
Reparto: Jack Benny, Carole Lombard, Robert Stack, Stanley Ridges, Sig Ruman
FotografÃa: Rudolph Maté
EN POCAS PALABRAS (para los impacientes)
A dÃa de hoy, sigue sorprendiéndome que artistas como Ernst Lubitsch o Charlie Chaplin tuvieran el atrevimiento de realizar obras como “Ser o No Ser” y “El Gran Dictador”, tan premonitorias en su momento, como arriesgadas por su temática. La pelÃcula que nos ocupa pasa por ser una de las mejores comedias de la Historia del Cine. Los magnÃficos personajes, los diálogos de doble lectura, el ritmo impuesto por el director alemán y las situaciones surreales que se suceden ininterrumpidamente, forman un conjunto inigualable.
SI QUIEREN PROFUNDIZAR…
Argumento: Polonia acaba de ser ocupada por la Alemania Nazi y el Profesor Stiletski (Stanley Ridges) está a punto de dar al Coronel Ehrhardt (Sig Ruman) los nombres de los lÃderes de la Resistencia polaca. Para evitarlo, la Resistencia se pone en manos de una compañÃa de teatro, compuesta por dos grandes actores: Josef Tura (Jack Benny) y MarÃa Tura (Carole Lombard), que junto a sus compañeros, montarán un plan para evitar la traición del profesor.
En “Ser o no Ser” siempre están ocurriendo cosas; cuando aparecen sus tÃtulos de crédito, uno acaba preguntándose cómo se puede contar tanto en tan poco tiempo; y es que cuando hay un buen director al mando, esto suele suceder. Al tratarse de una narración tan compleja, serÃa fácil perderse en ella, pero Ernst Lubitsch maneja como nadie los tempos adecuados para hacer comprender al espectador lo que está viendo en cada momento. Aún asÃ, si otorgáramos todo el mérito de “Ser o No Ser” al director alemán, estarÃamos obviando dos claves fundamentales que contribuyeron a su éxito: un magnÃfico guión, escrito por Edwin Justus Meyer, y unos actores inspiradÃsimos, con Jack Benny y Carole Lombard a la cabeza.
El guión de Meyer hace gala de una inteligencia fuera de lo normal; en él, se suceden situaciones de una comicidad extrema, que pretenden ridiculizar un régimen que estaba destrozando Europa. Las lÃneas de diálogo son de lo más atrevidas, dando lugar a dobles lecturas, solamente posibles a través de escurridizas insinuaciones anti-censura. La utilización de la compañÃa de teatro ofrece un sinfÃn de posibilidades al argumento, desembocando en secuencias sumamente ingeniosas; un claro ejemplo es la protagonizada por Josef Tura, quien engaña en primera instancia al Profesor Stiletski, haciéndose pasar por el Coronel Ehrhardt, y posteriormente al propio Coronel, poniéndose en la piel del Profesor. Es mÃtica la primera de ellas, en la que Lubitsch utiliza su famosa técnica de repetir un broma varias veces, para acabar rematándola al final de la secuencia: “¿Asà que me llaman Campo de Concentración Ehrhardt?”
El éxito de las mismas, serÃa inimaginable sin un magnÃfico reparto, en el que destacan por encima de todos Carole Lombard y el camaleónico Jack Benny, que realiza una exhibición de lo que debe ser un actor cómico; sus interpretaciones de Hamlet en el momento de iniciar las lÃneas de Ser o no Ser, combinadas con su su enojo al ver que un joven se levanta en mitad de la función, son realmente desternillantes. Igualmente logradas están las secuencias que aluden a las supuestas infidelidades de Maria Tura; se muestran de tal manera que, tanto Josef como el espectador momentáneamente las olvida, gracias a la pericia interpretativa de Lombard. En esta ocasión, el talento de la actriz francesa sirve para que el maestro Lubtisch pueda coronar su obra más ambiciosa con un sketch que lleva preparando desde el principio de la pelÃcula.
En definitiva, estamos ante una comedia irrepetible. Solamente Lubitsch serÃa capaz de hacer una pelÃcula sobre la ocupación nazi de Polonia y provocar mas risas que terror. A través de una compañÃa de teatro, sus protagonistas vencieron a la Gestapo; a través del cine, Lubtisch contribuyó a derrotar al Régimen Nazi minando su moral. De hecho, después de ver esta cinta, Goebbels salió enfurecido de la sala de proyección y se retiró inmediatamente a su despacho en el Ministerio de Propaganda.
Carlos Fernández Castro






