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Segunda Crónica desde el Festival de Cine Alemán de Madrid 2014

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En estas segundas crónicas del Festival de Cine Alemán de Madrid 2014, que se celebra hasta hoy sábado en el cine Palafox, comentamos un par de proyecciones sumamente interesantes. La primera de ellas es la que daba comienzo en la primera sesión y que nos servía para recordar todo un himno del grunge y, por ende, de la música rock. El Smells Like Teen Spirit no suena a lo largo todo lo que dura Querida Courtney, pero sus notas y acordes resuenan en nuestra mente en cada uno de sus fotogramas. Estamos ante una de las comedias más amables del Festival, sin más pretensiones que la de contar la casi increíble historia de un joven enamorado, que dedicará sus días a intentar conquistar a la chica de sus sueños, utilizando su más poderosa arma: sus instrumentos musicales y un tesón jamás visto. Querida Courtney, al modo Llewyn Davis, resuelve su parte final con el particularísimo cameo de, nada menos, Kurt Cobain.


El cine Palafox nota la presencia en sus salas de aquellos que persiguen un cine diferente. Norteamericanos, holandeses, argentinos y los propios alemanes, se acercan hasta el centro de la capital madrileña para buscar el cine alternativo que ofrece la 16º edición de este certamen. Y precisamente, hablando de cultura alternativa, nos detenemos en una de las producciones más interesantes que hemos tenido ocasión de ver en esta edición.

Art War, documental dirigido por Marco Wilms, nos transportaba hasta las protestas de la Plaza Tahrir de El Cairo, donde miles de personas clamaban por el fin de la tiranía en Egipto y exigían un gobierno democrático, alejado de cualquier tinte violento que recordase a los tiempos de Mubarak. Un recorrido de casi una hora y media, en el que somos testigos de una forma de expresión y revolución al margen de las protestas tradicionales. El arte como instigador de cambios políticos y sociales. Los muros de las calles convertidos en altavoces de la sociedad, a través de graffitis que recuerdan, en los lugares más concurridos, el peligro que se está viviendo en las calles del país. Art War complementa, de manera casi perfecta, al documental presentado en DocumentaMadrid 2014 y nominado al Oscar The Square.


Pero el último día del 16º Festival de Cine Alemán nos deparaba todavía un par de películas ante las que merece la pena detenerse. Por un lado, una de las grandes obras de este certamen: Wolfskinder, dirigida por Rick Ostermann. La emocionante mirada de unos niños que lo han perdido todo, mientras media Europa se enzarza en la Segunda Guerra Mundial. Unos niños alemanes tratarán de llegar a Lituania en busca de una familia a quien su madre les ha encomendado la tarea de su manutención. Sin embargo, por el camino, no encontrarán más que hambre, miseria y desolación. Wolfskinder es uno de los testimonios más sobrecogedores que hemos tenido ocasión de contemplar, no sólo en este festival, sino en este año de cine, prolífico por otro lado.


El tercio cambiaba para la última sesión. Y es que Love Steaks propone una comedia alejada de cualquier convencionalismo del género. Su deconstrucción de personajes es ampliamente peculiar. Sus dos protagonistas, Lana Cooper y Franz Rogowski, tendrán que vérselas en más de una ocasión, ya que su trabajo en el mismo hotel les hace coincidir a menudo. Hasta que comienza a cocinarse uno de los romances más extraños que hemos visto en mucho tiempo. La diferencia entre ellos sacará a la luz problemas como el alcoholismo o el miedo al compromiso. Por si fuera poco, Love Steaks pertenece a una nueva corriente en el cine germano denominada FOGMA, en contraposición al movimiento danés que surgió en los años 90. El FOGMA libera al actor de ciertas ataduras y le da paso a un equilibro entre el guión y la improvisación, dejando que la película fluya en ciertas ocasiones con una total energía que la libra de cualquier cuadrícula anteriormente planificada. Es un cine más libre, que entra en directa consonancia con el movimiento ArtHaus, última pieza de bajo presupuesto, o cine indie, que nos encontramos en el Festival de Cine Alemán.


Antes de cerrar este viaje por la decimosexta edición del certamen germano, es obligatorio detenerse en ese pequeño gran cine que es el cortometraje. A lo largo de la semana, y previo a cada proyección, se han podido ver diversas muestras más que notables de algunos cortometrajistas muy interesantes. Sirva como ejemplo la selección proyectada el pasado jueves en la última sesión, los Short Tiger Next Generation, en la que destacaron los cortos Entrevista de trabajo, León silencioso o En la puerta. Por otro lado, Señora con perro o Vieja escuela, así como The Sunshine Egg, han sido algunos de los cortometrajes más meritorios entre los exhibidos de forma previa a los largometrajes de este certamen.

Ahora sí, es obligatorio despedirse del 16º Festival de Cine Alemán de Madrid, hasta una próxima edición que nos depare, por lo menos, las mismas satisfacciones que las obtenidas este año. Sólo queda esperar que algunas de estas pequeñas joyas se estrenen en España, de modo que el gran público pueda disfrutar tanto de ellas como los que allí nos hemos reunido durante estos cinco días de puro cine . Porque el cine europeo es nuestro cine. Hay que verlo y defenderlo. Con uñas y dientes.

Antonio Sánchez Marrón

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