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El Discurso del Rey (The King’s Speech) (2010)

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Nota: 7,5

Dirección: Tom Hooper

Guión: David Seidler

Reparto: Colin Firth, Geoffrey Rush, Helena Boham Carter, Michael Gambon, Guy Pearce

Fotografía: Danny Cohen

EN BREVES PALABRAS (para los impacientes)

Después de las prometedoras “John Adams” (Miniserie de TV) y “Damned United”, “El Discurso del Rey” consolida a Tom Hooper como un director a seguir muy de cerca. A pesar de narrar un momento en la vida de Jorge V, se desmarca del biopic para centrar su historia en temas universales como la amistad, la autoestima y la falta de confianza. Se trata de una obra notable en todos sus aspectos, pero que, debido a su limitado alcance emocional, no logra superar la barrera que separa las buenas películas de las geniales.

SI QUIEREN PROFUNDIZAR…

La película transcurre en los momentos previos a la II Guerra Mundial y su argumento se centra en como Bertie (Colin Firth), el Duque de York e hijo menor del rey Jorge V de Inglaterra, es incapaz de superar sus problemas de dicción, lo cual le impide no solo expresarse adecuadamente, sino intervenir en actos públicos con ciertas garantías de no hacer el ridículo. Afortunadamente, es el segundo sucesor de la corona después de su hermano David (Guy Pearce). A pesar de ello, con el apoyo de su mujer (Helena Bonham Carter), intenta encontrar un especialista que le ayude a superar su problema. Cada nuevo intento es igual de fallido que el anterior y provoca una frustración creciente en el Duque. Cuando ya había decidido desistir de su propósito, un día su esposa da con Lionel (Geoffrey Rush), un especialista en dicción nada convencional…

¿Por qué resulta una película tan distante si trata sobre temas que deberíamos sentir  tan cercanos? El problema tiene dos explicaciones de muy distinta índole. Por un lado, la propia naturaleza de Bertie, miembro de la realeza, implica unas distancias difícilmente franqueables por parte de Lionel que, ajeno a la condición de su nuevo cliente, intenta evitarlas llevándole a su terreno y obligándole a respetar sus propias reglas. Buen intento, aunque no es trasladado a la pantalla de una manera suficientemente incisiva como para provocar un considerable calado emocional en el espectador.

El segundo problema radica en el excesivo respeto que Hooper profesa a su personaje protagonista; no acaba de darle el espacio necesario para expresarse libremente, excepto en aquellas secuencias en que Lionel y Bertie alcanzan el grado de intimidad necesario y disponen del tiempo suficiente como para poder cimentar esa amistad que el guión intenta desarrollar de una manera creíble.

Aun así, es comprensible la frialdad del conjunto, dada la enorme dificultad que supone el tratamiento de relaciones interpersonales en las que los personajes son de una relevancia tan significativa. Quizás Hooper debería haber tomado nota de “La Reina” (The Queen), en la que Stephen Frears ofrece una magistral lección de cómo caminar por el alambre sin caer en la falta de respeto, algo que parece aterrar al director de esta cinta.

Tom Hooper acierta plenamente en la confección de las secuencias en las que Bertie se enfrenta, micrófono en boca, a una multitud expectante, alternando planos generales con primeros planos de Colin Firth, que expresan contundentemente su miedo escénico. También acierta en el tratamiento psicológico de los miedos del personaje, a los cuales contribuyen la figura paterna y, sobre todo, su hermano David, sucesor a la corona, interpretado magistralmente por un infravalorado Guy Pearce (Memento, LA Confidential).

El reparto al completo realiza un trabajo muy digno. Destacan Colin Firth y Geofrey Rush, intérpretes que destilan un gran encanto cuando coinciden en pantalla, en parte gracias a la excelente dirección de actores de Tom Hooper. Pero el director no solo destaca en este menester, sino que también hace gala de una acertada, a la par que peculiar, utilización de los espacios en los planos generales, primeros planos e incluso planos-contraplanos, lo cual aporta una especial frescura.

En definitiva, “El Discurso del Rey” es una película que trata sobre sentimientos humanos, como la amistad y la autoestima, y lo hace con gran sensibilidad. También aborda, colateralmente, las diferencias entre personas pertenecientes a distintos estratos sociales, tales como su vida familiar, su vida social, etcétera.  Hooper realiza una buena faena, aunque no acaba de rematarla. Recomendable, aunque no como para competir por el galardón a Mejor Película del Año como muchos medios nos quieren hacer creer.

Carlos Fernández Castro

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